Cero y van dos yas, ahora no odias, no hay rencor, solo una profunda decepción. Duele y nadie mas que tú puede entenderlo, nadie mas que tu lo siente. Otra oportunidad y otro adiós repentino, los mismos pasos que hoy no caen en el olvido. Esta vez es diferente: sigues siendo vulnerable, sigues siendo tú, confiada, sincera, torpe y fugaz, ¿la diferencia? ahora sabes despedirte, regenerarte sin abstraerte de tu realidad, sabes afrontarlo con una buena cara y las notas suficientes en tu libreta de viaje.Y te preguntan que ¿por qué tienes que sonreir siempre? ¿acaso hay alguna razón para no hacerlo?. Hoy te vas con todo lo que trajiste, los cielos cambian y el mio ya no será el mismo, las hojas caen, el pasto se renueva después del crudo invierno; la piel se regenera, no olvidará jamás las gotas que le devolvieron la vida ni mucho menos el calor que le recordó su función, pero ahora es más resistente, tal vez no pueda enfrentar del todo el fin de invierno sin un buen abrigo, pero sabrá como cubrirse para que al regresar el sol pueda nuevamente desprenderse de él sin temor a disfrutar de lo que la rodea.
Hoy me dices como soy, sin palabras rebuscadas, sin frases pensadas con anterioridad, hoy me describes en la más completa tranquilidad y en mi más completo desconcierto, hoy te das explicaciones sin llegar a comprenderme, ¿para que se necesitará más valor, para afrontar las causas o para aprender de las consecuencias? ¿para culpar o para aceptar el error propio?. Hoy simplemente te digo adiós.
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