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domingo, 22 de abril de 2012

Hay que creérnosla

¡Hoy me sentí internacionalista!, hoy vi verdaderamente el trabajo que puede desarrollar un profesional de las rrii en el mundo laboral, hoy de verdad "me la creí". 
Miércoles 18 de abril de 2012 8.00 hrs., ha comenzando mi día, hoy inicia el Foro de Desarrollo Regional de Banda Ancha para las Américas en el que tengo la fortuna de participar gracias a mi servicio social; las piernas me tiemblan, tartamudeo increíblemente con los primeros representantes internacionales que llegan frente a mi, ¡estoy pasando por fin a la práctica!, mi jefe me ve a lo lejos y recupero la confianza para desempeñar mi trabajo. Primer día de reuniones, de diálogo político, de lobby continuo para desarrollar iniciativas, contacto directo con los tomadores de decisiones internacionales, con los representantes de organizaciones a veces tan ajenas a nosotros: que estudiamos, criticamos y analizamos, pero pocas veces visualizamos tan cercanas.
Segundo día de reuniones, hoy me siento más confiada, es un día difícil por los asistentes al foro y sin embargo la convivencia entre ellos, el aprendizaje hasta hace poco en un tema tedioso para mi, me muestran otra perspectiva de las cosas, me muestran una capacidad que no sabía que podía ofrecer y que en no pocas ocasiones subestimamos por teorizar en exceso y por sentirnos ajenos o ni siquiera visualizarnos en  lo que dentro de poco será nuestra realidad laboral, aquella para la que nos hemos preparado ya casi por cuatro años.
Estos tres días me han servido más que como una experiencia de vida como mi primer acercamiento a ese algo de lo que no era consiente, me han servido para ubicarme en la temporalidad en la que me encuentro y en la que saldré a enfrentar en poco tiempo. Creo que no es sólo el miedo el que nos mantiene unidos a la facultad al terminar la carrera, sino la pérdida de esa comodidad, de ese espacio de confort en el que nos encontramos desarrollando una actividad que hemos realizado por tantos años y que a pesar de implicar una constancia y decisión no implica una responsabilidad total por nuestros actos, un peso sobre lo que podamos hacer o no; no nos decidimos a enfrentarnos a lo nuevo, a reconocer que al lugar al que lleguemos necesitaremos adecuarnos, reinventarnos y sobre todo esforzarnos por aprender, por crecer profesionalmente. Creo que nuestro principal enemigo somos nosotros mismos que no "nos la hemos creído", no nos convencemos de las verdaderas capacidades que poseemos y que podemos ofrecer comparados con muchos otros profesionistas egresados de la misma carrera pero que han llevado una preparación diferente.
Esto va dedicado a todos los internacionalistas de la UNAM que tenemos pánico a equivocarnos, a pasar de lo teórico a lo práctico, a entender que tenemos mucho que ofrecer y que sobre todo, somos reconocidos porque sabemos hacer las cosas, porque tenemos las herramientas para ello y porque lo único que nos falta en convencernos de ello.
Esta publicación no es con el afán de presumir, ni mucho menos de llamar la atención, sino para demostrarnos y demostrarme que se puede tener buenas oportunidades, que podemos aprovecharlas y que tenemos que confiar en nuestras capacidades porque el simple hecho de ostentarnos como alumnos de la UNAM nos da una identidad y un respaldo reconocido en otras partes del mundo.
No negaré que la oportunidad que recibí ha sido muy importante para mi, que las personas que conocí y con las que conviví a lo largo de tres días y a veces hasta por casi 10 horas me dejaron una gran experiencia, pero sobre todo, reflexiones sobre mi carrera, mis metas, proyectos y ambiciones y sobre ese mundo que como mencionaba anteriormente estará dentro de poco abierto para que salgamos a él con la seguridad de que tenemos qué ofrecerle.

domingo, 15 de abril de 2012

Un nuevo inicio, un adiós

Despierto, abro los ojos, una ventana enorme alumbra hoy mi recámara, tengo las mismas cosas y sin embargo hay algo diferente, me he despedido de una parte de mi vida, una parte hasta hoy escencial para mi.
Ha cambiado mi refugio, hoy desperté en mi nueva casa, han sido demasiados cambios en muy poco tiempo. He tenido que desprenderme de un lugar que para mi significaba paz, consuelo, refugio, abstracción, el lugar más sagrado en mi vida; en él he vivido momentos increibles, los más hermosos y los más tristes, mis enojos injustificados y justificados, mis más sinceras carcajadas, mis más tristes pensamientos y mis más valiosos momentos. En esa casa dejo demasiados sentimientos tal vez es por eso que me ha costado tanto desprenderme de ella.
Hace unos días llevé a cabo una especie de despedida, un "ritual" que creo que todos necesitamos experimentar alguna vez en nuestras vidas y que fue acompañado de un amigo maravilloso que nos fue guianado a través de él. "Todos tenemos que aprender a decir adiós, a cerra círculos, para empezar unos nuevos", creo que hasta hace muy poco comprendi el significado de ello y comencé a hacerlo; siempre me ha costado desprenderme de las cosas y sobre todo de aquello que me resulta irremplezable.
Pues bien, todo comenzó con una luz encendida, cuatro velas que simbolizaban el paso de cada uno de nosotros por esa casa (mi papá, mi mamá, mi hermana y yo, mi familia), el recorrido por cada uno de los lugares que conformaban la casa, bastante difícil para explicarlo, removió muchísimos sentimientos pues nos hizo derramar bastantes lágrimas acompañadas de innumerables carcajadas, al ir reviviendo todo aquello que aunque no  siempre lo aceptemos nos regala una casa. Creo que, sin embargo, el momento más difícil de todos fue la llegada a la puerta principal, girar la cabeza y tener que decir adiós, agradecerle a esa vieja casa todo aquello que nos había regalado y dejarla ir como muchas otras cosas que ahí sucedieron.
Creo que ninugo piensa en realidad lo que significa el tener un lugar al cual llegar, en donde te reciban y te sientas libre de todo lo demás, un lugar al cual se desee siempre regresar. Sé que los recuerdos quedan, que se van con cada uno de nosotros y que el hogar no lo hace una estructura, sino aquellos que construyen día a día sus sueños y vivencias cotidianas, mi hogar se va conmigo pero mi casa, la que vi desde mi primer día de vida, esa queda guardada en mi mente junto con todo aquello que me dió, junto con estas lágrimas que hoy derramo frente a esta computadora por un nuevo comienzo.
Y no fue el único adiós, mis niñas, mis compañeras de juegos y travesuras, quienes no importaba que hubiera llovido, hiciera frío o calor, o no me hubieran visto todo el día, me recibían siempre con la misma alegría, con ese cariño sincero, irremplazable e inentendible para muchas personas; el decir adiós a mis dos perritas fue algo que aun me duele, que aun me lleva a derramar lágrimas por no haberme podido despedir de ellas. Sé que ahora estan en las mejores manos que pudimos haber encontrado, con personas que las cuidarán y les darán todo el amor que pudimos haberles ofrecido, y que ellas les darán todo ese cariño que son capaces de otorgar, ese cariño tan puro que sólo un compañero de ese estilo te puede regalar. Por eso hoy aprovecho este espacio para decirles adiós, para intentar despedirme de dos seres inolvidables que siempre fueron más que mis guardianas, mis amigas en silencio, mis compañeras de vida, y una parte de mi pequeña-gran familia.
Adios

domingo, 8 de abril de 2012

Luna

Un pedazo de luna comparte mis sueños, alumbra cada pasillo por el que divaga mi mente, alimenta las esperanzas de los más secretos deseos y dirige mis pasos a nuevos paisajes.
Un pedazo de luna acompaña mi cama, duerme a mi lado, alumbra mis noches, cuida mi insomnio, enamora mis pensamientos, tranquiliza mis miedos, acompaña a mis estrellas y llena mi cielo.
Cielo que siempre he disfrutado, compañera que siempre encuentra mi mirada en noches perdidas, en mis noches solitarias de tristeza y felicidad, de nuevos retos o planes a preparar; compañía también en mis noches compartidas en las que alzo la mirada y sueño y recuerdo.
Luna que me escucha en silencio, que me inspira y tranquiliza, luna que me recuerda lo pequeños, lo mortales y esporádicos que somos. Luna blanca, luna ámbar, luna que cambia, luna eterna que siempre me acompaña.

viernes, 6 de abril de 2012

Scrabble

Firmaste el contrato y aceptaste el juego, sonreiste y te sonrojaste, no creí poder verte así algún día: estabas nervioso y no sabías como reaccionar, creo que aun no asimilas lo que ello significa y espero que lo hagas pronto porque has entrado en territorio bastante conocido para mi, uno en el que puedo moverme a mi antojo, en el que hace tiempo se escribieron las reglas y para el que no hay enmiendas.
Tu paso es lento, sumamente reflexivo, hay algo en ti que me mantiene en un hilo, que me perturba y provoca mi curiosidad. ¿Capricho? puede ser, quizá es ese cambio en el ritmo, ese paso lento, sin correr, llevando a tope mi paciencia; no se cuánto aguante así pero sé que me agrada, que me siento cómoda y que tampoco quiero presionarte; me gustas así, siempre me has gustado y aun no se por qué.
Vaya situación, el ajedrez se ha vuelto scrabble, tengo que descifrar cada idea, encontrar el orden de cada letra y colocarla en el momento justo; me encanta jugar y hemos comenzado, ¿cuántos puntos quieres apostar?, le debo un frappé a alguien.

domingo, 1 de abril de 2012

Mira

Que ciegos somos, qué débiles son nuestras certezas y los cimientos de aquello que nos da una seguridad, ese algo al cual aferrarnos, esa base endeble para no caer.
Que tontos somos al olvidar sentir, al evitar meter los pies al mar para evitar mojarnos, al evitar salir por no despeinarnos, al evitar gritar por miedo a escucharnos. ¿Por qué nos aferramos a creer que la vida es una continua repetición de situaciones, lugares y momentos? no nos percatamos de cómo pasa el tiempo y de como se van perdiendo todos aquellos posibles encuentros.
Despierta y abre los ojos, disfruta el aire que hoy respiras y tal vez mañana no puedas, añade sabor a tu vida y saborea cada sensación en tu boca, pues piensa que incluso lo más amargo te podrá deleitar. Siente lo delicado del suelo que pisas y lo pequeño que eres en él, bebe cada gota y deja a tu piel sentir esa frescura y esa cercanía con su entorno que tanto le hace falta para entender que es un ser más en esta tierra, que debe aprender a volar sin despegar los pies y que debe seguir escalando sin olvidar mirar abajo para admirar el paisaje.
Quítate esa venda que no te permite ver más que oscuridad, disfruta los colores, hazlo tú que puedes; y respira, recuerda, siente, reflexiona, corre, salta, cáete y levántate, no podrás volver a hacerlo así que vive ya.