
Firmaste el contrato y aceptaste el juego, sonreiste y te sonrojaste, no creí poder verte así algún día: estabas nervioso y no sabías como reaccionar, creo que aun no asimilas lo que ello significa y espero que lo hagas pronto porque has entrado en territorio bastante conocido para mi, uno en el que puedo moverme a mi antojo, en el que hace tiempo se escribieron las reglas y para el que no hay enmiendas.
Tu paso es lento, sumamente reflexivo, hay algo en ti que me mantiene en un hilo, que me perturba y provoca mi curiosidad. ¿Capricho? puede ser, quizá es ese cambio en el ritmo, ese paso lento, sin correr, llevando a tope mi paciencia; no se cuánto aguante así pero sé que me agrada, que me siento cómoda y que tampoco quiero presionarte; me gustas así, siempre me has gustado y aun no se por qué.
Vaya situación, el ajedrez se ha vuelto scrabble, tengo que descifrar cada idea, encontrar el orden de cada letra y colocarla en el momento justo; me encanta jugar y hemos comenzado, ¿cuántos puntos quieres apostar?, le debo un frappé a alguien.
No hay comentarios:
Publicar un comentario