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domingo, 1 de abril de 2012

Mira

Que ciegos somos, qué débiles son nuestras certezas y los cimientos de aquello que nos da una seguridad, ese algo al cual aferrarnos, esa base endeble para no caer.
Que tontos somos al olvidar sentir, al evitar meter los pies al mar para evitar mojarnos, al evitar salir por no despeinarnos, al evitar gritar por miedo a escucharnos. ¿Por qué nos aferramos a creer que la vida es una continua repetición de situaciones, lugares y momentos? no nos percatamos de cómo pasa el tiempo y de como se van perdiendo todos aquellos posibles encuentros.
Despierta y abre los ojos, disfruta el aire que hoy respiras y tal vez mañana no puedas, añade sabor a tu vida y saborea cada sensación en tu boca, pues piensa que incluso lo más amargo te podrá deleitar. Siente lo delicado del suelo que pisas y lo pequeño que eres en él, bebe cada gota y deja a tu piel sentir esa frescura y esa cercanía con su entorno que tanto le hace falta para entender que es un ser más en esta tierra, que debe aprender a volar sin despegar los pies y que debe seguir escalando sin olvidar mirar abajo para admirar el paisaje.
Quítate esa venda que no te permite ver más que oscuridad, disfruta los colores, hazlo tú que puedes; y respira, recuerda, siente, reflexiona, corre, salta, cáete y levántate, no podrás volver a hacerlo así que vive ya.

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