Lágrimas de recuerdos, lágrimas de melodias, lagrimas de miradas y de pasiones cohibidas. Nace un grito, una explosión enredada en aromas, sabores, vivencias y tradiciones; gente al rededor, una sola fuente de inspiración y una imagen constante. Colores tan conocidos y diferentes a la vez, pequeños detalles que se vuelven grandes al prestarles atención; un chocolate caliente, aroma a café tostado, anís, amaranto, vainilla, incienso, un arte.Madera y calor ¿qué es el fuego sino una pasión?, cenizas y carbón, humo que solo ven al exterior, llamas que nos queman el corazón. Un mar, un río: agua al final, agua que se desborda sin destino al cual llegar; tierra caliente, fértil interior, viento que renueva y viento agotador. Los sentidos despiertan, saborean más que nunca y se funden con el entorno, quieren tomar cada cosa, guardar cada detalle, correr y volar. Hoy la vista saborea, el oído siente, la lengua huele, el olfato escucha y las manos ven.
La historia continua, la tinta es la que deja de percibirse de igual modo, ahora es una tinta hecha de colores naturales, de fotografías diurnas, de olores perturbadores; ¿las hojas? las he olvidado, no se necesitan en un lienzo tan variado cuyas fibras se trenzan a cada instante y crean lo inimaginable. Vida, sigue sorprendiéndome..., sigue cocinando para mi.





