
Tus ojos, lágrimas que caen en la arena y me dan ese néctar dulce que alimenta mis sentidos, mis esperanzas. Lágrimas que nos hacen viajar, que nos transportan juntos a Arabia, recordemos viejos tiempos, llévame a las tardes de juegos en que nos divertíamos con un simple trozo de tela y en las que reíamos sin parar o visitábamos admirados los hermosos paisajes que un montón de esculturas perdidas entre la maleza nos ofrecían. Mejor no, no me lleves a los viejos tiempos, llévame ahora, vayamos renovados pero con un sentimiento que mas que cambiar se ha fortalecido, nos ha hecho madurar y probarnos.
No dejes de mirarme, obsérvame como lo has hecho siempre, viaja dentro de mi alma, a ti no puedo ocultarte nada porque simplemente me desarma tu ternura y sinceridad. Veme como si fuera la primera vez, como si fuera la última; así ha sido todo: espontáneo, una rueda de la fortuna...
Ahora se que lo que me impulsa a escribir es la pasión, la pasión por todo lo que hago en esta vida, por lo que veo y siento; aquí puedo expresar lo que con palabras no me permito; aquí puedo simplemente ser yo, yo contigo y sin ti.
Ya no me pregunto porqué me haces sentir esto, simplemente lo disfruto, lo vuelvo parte de mi vida, de mis motivos para ser feliz y renovarme; no quiero lastimarte aunque bien sé que ello viene implícito en cada abrazo, mirada o roce de dos pieles que viven para estar juntas, de pétalos que llegan a mi invierno de forma tan suave que parecen imperceptibles y sin embargo lo llenan de vida y le dan luz a sus días. No somos los primeros, ni seremos los últimos; no quiero ser la última en tu historia, sólo quiero ser "la historia" de este momento: que disfrutes cada página que escriba, que vivas cada palabra, que respiremos la tinta de cada trazo, que sientas el papel con todos tus sentidos para que en el momento de escribir su final la guardes, la cierres con llave y hagas con ella lo que quieras: regalarla a alguien más para que la conozca o simplemente conservarla por si alguna vez deseas regresar a ella para reflexionarla y sentirla, aunque no para vivirla.
Que fácil es ver las cosas desde afuera ¿no crees? pero nadie te dice que es mejor vivirlas, sentirlas, olerlas y saborearlas. Todos creen tener una opinión al respecto pero nadie sabe lo que en realidad sucede en la hoguera además de las llamas que mutuamente se consumen, olvídate de todos y de todo pero no nos olvides a nosotros que estamos dentro del fuego, deja que nos consumamos poco a poco, con todos nuestros miedos y deseos: seamos sólo dos.
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