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martes, 4 de octubre de 2011

Precipicio, calma y tempestad

Venivamo da sperienze sbagliate, ben lontani dal vederci mai piú ma siamo qua, fabbricanti di sogni, il mio inizio sei tu... Stiami vivendo nuove complicitá, ma era un pó che il cuore voleva, funzionerá...

Non c'é niente da dire solo resta ascoltare... Escucha a la lluvia, disfruta nuestro cielo y bebete el mar; admira la luna y admira la paz, ponte de pie justo a la orilla del vacío, pinta el precipicio de verde y dale la profundidad que desees.

El cuento no tiene un final, se va construyendo en el día a día, en nuestro noche a noche; se deconstruye y reconstruye, cambia de forma y lugar, incluso de protagonistas, pero la escencia sigue ahí: la verdad, la libertad, la naturalidad lo han construido, un viaje que inicia por tren, continua en barco y va convirtiéndose en nave espacial de ida aunque no se si sea también de vuelta.

Una rana cuida mis sueños ahora, hidratada por un néctar que poco a poco apaga el dolor, dolor que temes y yo ignoro por momentos pero que permite al mar abrazar el halo lunar. Qué relativo es el tiempo ¿no crees? que complejo es el espacio y que extraños son los otros en este mundo y este lugar; hace dos años, hace un mes, hace una semana, hace un día, hace unas horas, hace un segundo: somos y seremos, "no diré nada más".

Pensar que todo comenzó con un botón intrépido, una pizza extraña, un monton de palabras que comenzaron a tomar sentido en una pantalla: dos soledades que buscaban compañía y encontraron complicidad. La pluma ya no escribe, dejó de ser ella quien tiene el control, la sustituyeron un sistema binario y una complicada red de redes. El espejo se transforma en una continuada secuencia de imágenes que le dan un sentido diverso a la distancia, a los cuerpos, a las palabras y a los sentimientos.

Cantemos juntos hasta quedar afónicos, riamos como tontos, entregame tus preocupaciones que yo sabré apartarlas, seamos cómplices de miradas y encuentros que sólo tu y yo conocemos, vayamos al azul y verde que son vida y tempestad. ¿Me extrañarás ahora que no esté?

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