
Espera, crece, madura... deja que el viento te roce, aprende a disfrutar las corrientes cálidas y frías, ellas te tocan pero su naturaleza es tan similar a la tuya que no puedes detenerlas ¿recuerdas que el agua fluye y tiene que irse? así es el viento: puede llegar casi imperceptible y desembocar en huracán o tornado, tú no eres tornado pues no dejas destrucción, pero si has removido sentimientos que parecían haber encontrado ya un antiguo y burdo orden.
¿Acaso es opcional madurar? no lo sé, sólo se que tarde o temprano tenemos que hacerlo todos, algunos le huimos más que otros, algunos tememos perder nuestra esencia, algunos creemos encontrarla así, tal vez seamos lo que tanto deseamos, tal vez nunca lo logremos, tal vez... solo tal vez.
Hoy tengo que dejarte ir, tengo que hacerlo porque te amo demasiado, porque a pesar de todo el egoísmo que pueda haber en mi no puedo hacerte esto, hacernos esto. No se van los recuerdos, no se va el agua, el agua ya no se moverá completamente porque ya dejó algo de sí dentro de ti; la luna no se siente más sola sabe que la marea seguirá ahí. Algo cambió para bien, he ahí el fruto de la obstinación: ablandar a la piedra, calentar el frío, atrapar el agua con las manos, detener al viento, bajar la luna con las manos, construir sueños de realidad y realidad en sueños.
Ya no es un adiós, solo es un hasta pronto...ya no estás lejos, estás más cerca de lo que pudieras imaginar.
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