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miércoles, 29 de febrero de 2012
Para pensar...

domingo, 26 de febrero de 2012
Baila

miércoles, 22 de febrero de 2012
Sabores de la vida

miércoles, 15 de febrero de 2012
Perdida

Sube, uno a uno, cual si fueran obstáculos infranqueables, el piso está mojado, resbaladizo, voltea al fondo y encuentra un lugar, como si este hubiera estado esperando expresamente por ella. Se sienta y entre los diversos colores, texturas, lentes (heredados quizá o parte de ella desde hace mucho tiempo) y diversos artículos que acaparan sus manos, se percibe un cierto aire de inocencia, de ese temor inevitable a lo que sucederá.
Ahora sabe que no debió haber salido, debió haber imaginado que esto iba a pasar y, sin embargo, al cruzar la puerta se sintió tan decidida, tan libre de ese antiguo refugio que al paso del tiempo se había convertido en prisión y cementerio de su memoria. Sabe que debió al menos haber anotado el número del vecino, aquel a quien ha visto contadas ocasiones y que sin embargo siempre tiene una sonrisa para darle, aquel que al mudarse le ofreció su apoyo en lo que necesitara; pero es que aun no lo asimila, es muy difícil cambiar nuestros hábitos de vida, pasar de ser una mujer independiente a una que de pronto se ve invadida por el pánico al desconocer su alrededor, una mujer que no puede distinguir entre frustración, desesperación o desconsuelo al darse cuenta de que ha olvidado aquello que hacía instantes había decidido hacer.
Empeorará con el tiempo, es su única certeza, consuelo o resignación, conoce cómo será el proceso, maldita manía o costumbre tal vez de tratar de explicarse todo, de entender las causas y consecuencias a su alrededor; y a pesar de ello, el desconocimiento de cuánto tardará, la sola idea de saberse atada a su refugio por temor a olvidar el camino de regreso, va convirtiendo paulatinamente su vida en un triste andar, en la desesperanza de no tener un objetivo más en el camino, una meta a la cual llegar.
El continuo roce de sus manos con la bolsa de plástico le ha dejado los dedos enrojecidos, cuestión que se exacerba con el frio clima matutino, pero ella parece no percatarse de nada, ensimismada en sus pensamientos dirige una mirada perdida a quien frente a ella la evade y hasta hace comentarios burlescos sobre su percibida locura.
Esta consiente de todo lo que pasa a su al rededor, escucha las burlas de los jóvenes que la acechan, pero ya no le importa pues, muy a su pesar, sabe que dentro de poco no recordara ni una palabra de ello, así como ha olvidado aquello que deseaba hacer, así como ha olvidado el camino de regreso.
Se levanta y ante ella se abre un pasillo conformado por quienes la rodean, como si su aparente estado de ‘locura’ (así la llaman ellos) fuese a contagiarse al más mínimo roce. Un chirrido de llanta, el autobús frena súbitamente, casi cae en el suelo mojado, pero ni todo el olvido la ha alejado de sus antiguas costumbres, de esos reflejos naturales entrenados con el tiempo; tiempo, ahora lo tiene de sobra ¿el problema?, ya no es consciente de ello.
domingo, 12 de febrero de 2012
Una tarde en compañía
Frío que cala los huesos, que nos hace buscar el rincón más cálido del que podamos disponer para acurrucarnos, aquel en el que podamos refugiar la nostalgia que inevitanlemente acompaña nuestros pensamientos en tardes nubladas, rodeadas de soledad. Entrañable compañera es la imaginación, enemiga a veces y cómplice otras, fuente de palabras, imágenes, sentimientos y hasta espejismos que nos trasladan a mundos no tan lejanos a nuestra realidad. ¿Puede una rata desentrañar los más profundos temores humanos? ¿puede conmovernos y revelarnos nuestros porpios defectos y necesidades frustradas? ¿puede un asesino solitario acompañarnos y llenar los vacíos del corazón?.
miércoles, 8 de febrero de 2012
Dos extraños

Heme aquí, entre un montón de hojas apiladas sin sentido alguno, cual torres que al más mínimo movimiento se derrumbarán una tras otra; aquí entre mil cosas que aprender y entre el temor de no poder cumplir con ellas como realmente se espera de mi, pero, ¿qué es en realidad lo que se espera de mi? ¿acaso no estamos siempre como perseguidos por algo?¿acaso no te percatas de tu propia persecución?.
La ventana esta cerrada, fría; al frente la gran avenida, con el vaivén de los autos y quienes corren al trabajo, quienes se miran indiferentes o hasta eso han olvidado, quienes ni siquiera admiran ese paisaje urbano que en las primeras horas de la mañana nos ofrece un hermoso espectáculo. Eso de nada sirve a quien como todos, se dirige esquivo hacia un punto específico, un destino predeterminado, sin percatarse de quienes lo acompañan en el viaje, y cuando logras hacerlo y esbozas una sonrisa pareciera que al menos has cambiado el instante de alguien más, lo has sacado de su ensimismamiento y le has recordado que hay otros a su alrededor.
¿Qué hace falta? Sólo dos personas, dos entes dispuestos a hacer uso de aquello que nos distingue del resto del mundo animal, de esa capacidad de habla, interacción y pensamiento razonado. Un hombre, una mujer, han hecho a un lado los prejuicios, conversan cual compañeros de hace años, cuando alguien que los escucha a la distancia, se da cuenta de que acaban de conocerse, sin embargo, eligieron la opción de utilizar su viaje al lado de alguien más en lugar de ignorarse mutuamente.
Vaya que si somos complejos los seres humanos, si no hace falta más que un hecho cotidiano para conocer a una persona y podríamos sorprendernos de todo lo que podemos aprender al lado de ella, no siempre será agradable, ¿pero acaso todo en esta vida lo es?, siempre podemos utilizarlo para aprender o no algo nuevo, he ahí la elección. Alguien dijo alguna vez: sonríe y verás lo divertido que resulta ir por la vida desentonando con los demás.