Frío que cala los huesos, que nos hace buscar el rincón más cálido del que podamos disponer para acurrucarnos, aquel en el que podamos refugiar la nostalgia que inevitanlemente acompaña nuestros pensamientos en tardes nubladas, rodeadas de soledad. Una rata que recuerda todo lo humano que puede llegar a ser el más puro sentimiento de pertenencia, un solitario asesino que evidencía las manías que todos podemos compartir; historias paralelas cuyo único punto en común es, sin embargo, la inocencia e ingenuidad que a todos nos es conocida y que termina por romper con los más añorados deseos del corazón.
Entrañable compañera es la imaginación, enemiga a veces y cómplice otras, fuente de palabras, imágenes, sentimientos y hasta espejismos que nos trasladan a mundos no tan lejanos a nuestra realidad. ¿Puede una rata desentrañar los más profundos temores humanos? ¿puede conmovernos y revelarnos nuestros porpios defectos y necesidades frustradas? ¿puede un asesino solitario acompañarnos y llenar los vacíos del corazón?.
Entrañable compañera es la imaginación, enemiga a veces y cómplice otras, fuente de palabras, imágenes, sentimientos y hasta espejismos que nos trasladan a mundos no tan lejanos a nuestra realidad. ¿Puede una rata desentrañar los más profundos temores humanos? ¿puede conmovernos y revelarnos nuestros porpios defectos y necesidades frustradas? ¿puede un asesino solitario acompañarnos y llenar los vacíos del corazón?.
Gotas de lluvia corren por la ventana, empapando cada hoja, diluyendo cada letra escrita con tinta de verdaderos escritores, aquellos que más que historias rígidas parecen contarnos historias abiertas, relatos en los que más que lectores nos volvemos cómplices, personajes y narradores. Finalmente, un libro es siempre el viaje de aquellos que no pueden tomar el tren.
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