Buscar este blog

martes, 6 de septiembre de 2011

Diferencias= riqueza u obstáculo


"Dejen de alimentar a África, dejen que los africanos resuelvan sus problemas" así comenzó la frase de ayer del profesor Fabien Adonon cuando hablábamos de la situación actual en Somalia; ello como una breve referencia a un tema de discusión en clase que sin embargo se convirtió en una frase que me recordó y me transportó a una experiencia vivida hace algunos años y que sin embrago en ese momento no entendí.

Recuerdo que en una ocasión me encontraba platicando con un representante indígena del estado de Oaxaca al terminar una conferencia impartida por él sobre las estructuras de organización social en algunos pueblos indígenas. Ahí, él dijo una frase que me quedó fuertemente grabada en la memoria: "nosotros no queremos que vayan a enseñarnos cómo vivir, lo que es mejor para nosotros, cómo introducirnos a su mundo o cómo desarrollarnos, lo que queremos es que nos dejen vivir, que nos dejen en paz". Él mencionaba que quienes se habían acercado a ellos con el interés de ayudar habían olvidado lo realmente importante: no puedes tratar de entender un mundo ajeno a ti con la misma ideología, estructuras, prejuicios y valores que utilizas para entender tu mundo; cuando nos acercamos a una realidad distinta a la nuestra, ya no digamos como investigadores ajenos a ella, sino como participantes de la interacción, no podemos dejar de lado la subjetividad misma que acompaña nuestras prácticas, modos o valores resultado de nuestra formación ya sea cultural, académica o incluso familiar.

La relación de la primera frase, con la anécdota relatada posteriormente me hacen pensar en lo mucho que olvidamos nuestros roles como sociedad y como individuos diferentes y pensantes; nosotros mismos como mexicanos somos resultado de un proceso colonizador en el que no se asimilaron nuestras prácticas o valores, sino que se hicieron a un lado para ser sustituidos por concepciones de la realidad completamente opuestas a las nuestras, pero que se ostentaban como "correctas", como "civilizadoras". ¿Acaso no hacemos lo mismo al querer imponer modelos sociales, de conducta, organización, creencias, etc. a grupos humanos con prácticas e incluso estructuras de pensamiento completamente diversas a las nuestras, sin que ello signifique en lo más mínimo que estas sean erróneas?

¿Por qué nos cuesta tanto trabajo ya no digamos "ponernos en los zapatos del otro" sino simplemente enriquecernos con el conocimiento de otros, sin buscar imponer, implantar lo que creemos que es lo correcto, por el simple hecho de que nosotros crecimos con esa idea?

Se que en muchas ocasiones nuestro deseo por ayudar o darle mejores expectativas de vida a otras personas que pensamos que no las conocen o no lo lograrán solas nos vuelve paternalistas. Hemos olvidado "enseñar" y lo confundimos con "dar"; con ello no digo que "dar" sea malo, pero en lugar de promover el desarrollo de habilidades por sus propios medios, creamos un círculo vicioso de mayor dependencia y vinculación. Tal vez a ello se refería el profesor Fabien al mencionar eso: lo que África, un pueblo indígena nacional o extranjero, o cualquier otra organización social ajena a nosotros necesita es que aprendamos a respetar, a permitirles demostrarse que pueden salir adelante por sus medios, pero sobre todo, necesitamos aprender a convivir con las diferencias, aceptar nuestra multiculturalidad y darle el valor que merece en nuestro enriquecimiento como seres humanos y sociedades en lugar de seguirlo viendo como un obstáculo o un punto más de diferenciación respecto a los "otros"; debemos dejar de vernos como ajenos y comprender que si somos capaces de abrir nuestras mentes a otras formas de comprensión de la vida misma, nos volvemos aun mejores.

No hay comentarios:

Publicar un comentario