¿Por qué somos buenos o malos?, ¿por qué queremos clasificar todo?, pero sobre todo ¿por qué somos tan estrictos, tan radicales? ¿por qué será que por más intentos que hagamos de encontrar los puntos medios, terminamos llegando a la misma visión obstinada de ver las cosas de una u otra manera?.
Siempre somos blanco o negro, ¿pero por qué habiendo tantas tonalidades grises nos centramos en la búsqueda de un color puro, uno sin matices? será acaso que no somos o no nos sentimos capaces de aceptar los errores de los demás, de entender que ningún hombre o mujer en esta vida es perfecto y puede (más bien debe) cometer muchos errores para aprender de ellos; ¿acaso tenemos tanto miedo de ser juzgados que no nos percatamos de que hacemos lo mismo con los demás? ¿será que queremos ver las cosas tan perfectas o adaptables a lo que deseamos que somos incapaces de ver que nosotros mismos podemos ser parte de los obstáculos de otros y que una vida perfecta sería sumamente aburrida y rutinaria?.
¿Por qué no dejar de cuestionar a los demás? dejar de cuestionar lo que hacen, dicen, visten o cómo se comportan hacia con los otros. Siempre pedimos que no se metan en nuestras vidas, pero ¿qué pasa cuando nosotros lo hacemos en la de otros?.
Aquí no espero dar una respuesta, sólo quería escribirlo, desahogarme y hasta cierto punto invitar a todo el que lo lea a pensar en ello y valorar si de verdad participamos en la vida de los demás de forma constructiva, porque sino lo hacemos, tal vez sea tiempo de replantearnos qué es lo que quisiéramos que los demás nos dieran: una crítica que nos ayude a sortear los problemas, o una crítica destructiva que solo los empeore.
Ciao a todos y les queda de tarea!
No hay comentarios:
Publicar un comentario