
10. 30 de la mañana, así comenzó mi dia, un día lleno de emociones y recuerdos, de melancolía y alegría. Nunca había sentido la música con tal emoción como hoy, en que movio fibras sensibles de mi ser pues en este 2 de septiembre de 2011 se presentó la Orquesta Filarmónica de la UNAM en mi muy querida Facultad de Ciencias Políticas y Sociales; misma que a pesar de todas sus deficuencias, problemas y limitantes, es mi alma máter y quien me ha dado todo lo que hoy me forma.
Este día se reunió aqui la comunidad de "polakas", como la conocemos los estudiantes, pues festejamos 60 años de la formación de una facultad que ha formado innumerables generaciones de científicos sociales y que a pesar de todo se sigue distinguiendo entre muchas otras universidades prestigiosas no sólo a nivel nacional, sino internacional; festejamos la formación de pensadores y analistas, pero sobre todo de críticos de la realidad que nos rodea, científicos que van más allá de ser "grillos", como nos denominan en otras facultades, científicos que estudian algo mucho más complejo que cualquier fenómeno físico, químico o biológico, el fenómeno humano, lleno de incertidumbres que le otorgan su peculiaridad y su encanto.
Festejar eso y el poder gritar un "Goya" con el orgullo de pertenecer a la casa de estudios más importante de este país, así como de poder formar parte de una comunidad como la de nuestra facultad me llenó no solo de felicidad, sino de un sentimiento de responsabilidad de lo que ello conlleva, al ser seres privilegiados entre gran parte de la población que desafortunadamente queda fuera, no por falta de capacidades, sino por la insuficiencia de recursos que tiene nuestra universidad y que no le permiten dar cabida a la creciente demanda existente entre la población escolar de niveles medio y superior.
Hoy solo quiero agradecer a mi facultad, y a mi universidad por la oportunidad de pertenecer a este sector de la sociedad al que desgraciadamente no todos tienen acceso, quiero agradecerle por el conociemiento no solo recibido en las aulas, sino en los pasillos, en la explanada, en las bibliotecas, espacios culturales, etcétera; quiero agradecerle por esta experiencia que sin duda ha sido lo mejor que me ha pasado y sobre todo, por darme una identidad más, un punto de asimilación e identificación hacia un círculo de personas que tienen tanto que ofrecerle a nuestro país.
Es por todo lo anterior que no me resta más que decir:
¡Goya, goya!
¡Cachún, cachún, ra ra!
¡Cachún, cachún, ra ra!
¡Goya!
¡Universidad!
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