-Hola ...(No hay respuesta) Lo sabía, nunca la hay, sólo un silencio casi sepulcral
-Ya sé que no responderás pero igual quiero platicar contigo. Dime algo: ¿quién soy yo y quien tu? ¿quién es la que vive, respira, come y sueña?. Si, a veces pienso que eres tu.
-Hoy tienes mejor semblante que ayer ¿lo sabías? . Igual te lo iba a decir.
-¿Qué tal está todo por allá? Igual que aqui, me imagino.
Silencio una vez más, siempre silencio, silencio interminable.
Un sueño, mi realidad, una secuencia de ideas que se repiten sin final, no sé si al dormir, porque ya he dejado de preocuparme por eso; hace mucho que no encuentro diferencia entre la noche y el día, entre el dormir o estar despierta.
Un espejo, eso es todo lo que veo, no siento nada, solo hay silencio. ¿Somos dos o una? ¡que buena compañía! frente a mi otra persona tan igual y tan distinta, ¡a veces creo que es ella quien en verdad vive en mi lugar!, a veces soy yo.
Desnuda, y no sólo de cuerpo, sino de alma, ¡todo es sueño!. Me inclino, me siento, me pongo de rodillas, en cunclillas o de pie; ella lo repite, pareciera un baile de iguales pero no lo es, hay algo, ese algo que la hace diferente, no se si es la sincronía de sus movimientos, la paz que refleja, su conocimiento de ellos o acaso su seguridad al hacerlos. Hay algo que no soy yo pero tampoco es ella.
¡Todo es sueño!
Un conejo, una chica, un joven encerrado, un mundo fantástico; no son más que literatura, ideas surgidas de la imaginación de un autor; pero esto, esta vida en un espejo, con él no es sueño, no es verdad, es nada para todos y todo para nadie. La vida es un sueño al fin y al cabo, y los sueños, sueños son.
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