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domingo, 27 de noviembre de 2011

Un día frío

¡Que día!, parecía que el ambiente se confabulaba: los árboles respiraban, el viento rugía, el asfalto parecía una inmensa pista de hielo derritiéndose a cada segundo con una cantidad inigualable de patinadores que no parecían advertirlo, algunos sabían deslizarse perfectamente, algunos otros tenían que sostenerse de las orillas o del brazo del alguien más para desplazarse, los menos, ni lo intentaban.
Se podía respirar el aguanieve por todos lados, llegaba a tus pulmones y te perforaba cual taladro, pero aun así la vista era completamente hermosa, casi hipnotizante; así como esas sonrisas que se escuchan a lo lejos y que resuenan en tus oídos, tal vez por la felicidad que contagiaban, tal vez por su vivacidad, tal vez por ser las de dos jóvenes que parecían flotar por sobre el resto del paisaje, pertenecían naturalmente a aquel entorno y te hacían sentir tan ajeno sobre ese suelo, tan fuera de lugar.
Una cama suave, fresca, con olor a tierra húmeda, abro los ojos y veo pasto, un pasto verde del que no me había percatado antes, gracias amiga por esos momentos de sonrisas desenfrenadas y diversión sencilla, tonta incluso, palabras vagas que provocaron tal estruendo que me hicieron olvidar que había más personas al rededor, gracias por regresarme un poco de esos momentos infantiles de risas inexplicables, de miradas cómplices y de diversión irresponsable.
Música nueva, suave, sensual, que te invita a imaginar; una puesta en escena que no comprendo y sin embrago disfruto, agua regada por doquier, todos buscamos a la mujer, sin saber que deberíamos buscarnos primero a nosotros mismos. Una guitarra, una voz que nos hace girar a todos y encontrar el escenario; luces multicolor, imágenes proyectadas que parecen no tener sentido y sin embargo son parte del show.
Ahora dos pequeños cerdos guinda le devuelven el calor a mis pies al adentrarme en ellos, me pierdo entre telas que le devuelven la temperatura necesaria a mi cuerpo, vaya clima el de afuera, solo puedo percibirlo por la ventana pero sé que está ahí, como todo y todos los demás. Un buen libro, sábanas suaves, una lámpara que da luz a mis pensamientos y una secuencia de letras incomprensibles para otros, exquisitas para mi.
Finalmente hiperrealismo en el edificio, blanco y negro al fondo del segundo piso, urbanismo y catástrofe en el siguiente, salgo a mi realidad que no dista mucho de lo observado al interior del inmueble, pasado y presente, lo imponente y lo inminente, un muy buen fin de semana y el tiempo que se mueve.

martes, 22 de noviembre de 2011

Un sueño

Anoche te soñé y platicamos, platicamos como no lo hicimos antes y como no lo haremos nunca, anoche te vi tan real, sentí tu piel al tocar mi mano, admiré tu sonrisa, disfruté de tu charla; hace años que no me sentía así de bien, con ese bienestar y tranquilidad que solo tú sabías darme y esa intranquilidad que provocaba tu partida.

Anoche platicamos de tantas cosas y de una sola a la vez, me miraste y yo a ti como solo puedo hacerlo en sueños, nos pedimos perdón por no lograr que nuestra historia terminara diferente, te presumí ante todos con la seguridad que solía hacerlo. Pero había algo diferente entre los dos, algo nuevo, una sensación que no me habías hecho sentir, fue algo en tu voz, una señal en tus ojos, un calor en tus manos que me resultaba tan familiar y a la vez tan extraño, ahora somos dos personas ajenas a las que alguna vez fuimos, tal vez aun exista un poco de ese amor inocente que alguna vez nos tuvimos, de esos niños que jugaban a crecer juntos sin pensar que cuando ambos se fueran convirtiendo en adultos el mismo destino se iba a encargar de marchitar su amor.

Anoche caminamos, no sé por cuantas horas pero sé que no me cansé, sé que lo disfruté como disfrutaba al estar a tu lado, sé que no me importó nada más que nosotros, con nuestra almohada y nuestros labios compartidos; ayer me di cuenta que no te he olvidado, me di cuenta que ya no te odio y que de nada me servía odiarte ni odiarme por haberte amado tanto, ayer recordé solo los buenos momentos, sin el rencor que alguna vez los opacó, ayer volví a sentirme plena sin la necesidad de retenerte a mi lado, ayer me despedí de ti porque ya no espero con ansia el día en que te vuelva a ver y te eche en cara todo el dolor que me provocaste, ya no ansió que llegue el día de despedirnos definitivamente después de una larga charla y de revivir nuestros mejores días, ahora sé que eso no podrá ser, hemos cambiado, las circunstancias cambiaron, los sentimientos lo han hecho e incluso nuestra historia es ahora muy lejana.

Para mi fuiste la historia, fuiste el amor, fuiste el dolor, fuiste la felicidad desinteresada, la ilusión; ya no pido haber significado lo mismo para ti y ni siquiera pido que me recuerdes, ahora me quedo con ese capítulo de mi vida, un capítulo que por más que he intentado cerrar no he podido lograrlo. Alguna vez te dije que te amaría por siempre y tu sólo sonreíste diciéndome que eso no pasaría, que yo conocería otras personas y tú serías simplemente parte de mi historia, pues ahora te digo ¡te equivocaste!, te lo digo porque no ha habido un momento en que deje de amarte, un momento en que dejes de estar presente en mi vida y mis pensamientos, ha sido un amor que ha cambiado con el paso del tiempo, un amor más maduro y tal vez idealizado, quizá por eso no podría volver a brindártelo porque ya no eres tú la persona que amo, amo al ser que me descubrió su corazón hace años, amo la imagen que tengo y he creado de ti, amo los errores que cometí e incluso los que tu cometiste porque ¿sabes algo? sin ellos no estaría aquí, sin ellos no hubiera podido conocer todo ese dolor pero también toda esa felicidad con otras personas.

Hoy te agradezco por haber regresado a mis sueños, te agradezco por esas manos tibias que anoche tomaron mi mano y la soltaron para dejarla ir, te agradezco por esa última mirada y porque después de estos años por fin pude recordar tu rostro, pude verte tal como eras, tal como te conocí. Anoche te soñé, te soñé como nunca te había soñado antes y como nunca lo volveré a hacer. Hoy desperté y me sentí aliviada.

viernes, 18 de noviembre de 2011

Frio

Respiro tu ausencia y me doy cuenta de lo mucho que aun te quiero, hoy tu nombre estaba escrito en todas partes, te mencionaban en cada platica, te respiraba, te sentía pero no podía verte; te extraño, pero te extraño diferente, ya no dueles, solo quiero verte bien, extraño tu simplicidad y tu manía de complicarte la vida, extraño tu ironía y sarcasmo, tal vez sólo es un día triste, el frío no hace bien.
Llega mi estación y sin embargo me siento tan fuera de ella, a veces me cala el frío, a veces el bao resultado del calor de las personas es lo que me da aliento; frío invernal, nieve fugaz, no deseo congelarme de nuevo pero a veces es tan fuerte el sonido de su voz, es tan fuerte ese azul que me llama que simplemente no puedo resistirme y vuelvo a caer en mi melancolía, en mi arrogancia, me aislo, busco mi soledad que siempre me acompaña, me vuelvo impasible al sentimiento ajeno.

Un cocodrilo se levanta frente a mi, una sonrisa que en otro momento hubiera correspondido, pero hoy simplemente no tengo ánimo para ello, hoy prefiero tomar mis cartas y jugar solitario en lugar de ese dominó que tanto me gusta; hoy no quiero apostar por cómo reaccionará el poseedor de esa sonrisa, hoy no habrá miradas evasivas, hoy sólo quiero escribir.

Papeles a mi lado que no respiran, mis historias se han tomado el día libre, una pluma que entre todo el frío de fuera es la única que le da ese calor que necesitan mis manos para reanimarse, un amigo a la distancia que me cuenta sus problemas y un grito ahogado de desesperación e impotencia por no poder decirle que al menos hoy no me importan sus problemas, para decirle que se calle y se vaya, que hoy solo quiero estar en silencio y, sin embargo, lo escucho, le respondo con palabras vagas, casi ignorándolo, y él continúa escribiendo, llenando espacios con palabras que en este momento son imperceptibles para mi.

He aqui mi lado oscuro, ese lado egoista y pesimista, ese lado depresivo de mi personalidad en el que por mucha luz que haya a mi alrededor, dentro solo se sienten pesadas gotas cayendo en un abismo oscuro y sin fin. Necesito ayuda, pero ¿quién en este mundo es lo suficientemente cuerdo como para ayudar a otro sin por ello desahogar en él sus propios conflictos internos? Quien me lea podrá sentirme, incluso podrá juzgarme, dirá que me encuentro perdida, que tengo conflictos emocionales o que simplemente voy enloqueciendo de a poco, ¿hay alguien acaso que no viva momentos de locura, tristeza, desesperación y depresión por cosas insignificantes? no lo sé, pero francamente no lo creo, hoy no quiero saber más.

jueves, 17 de noviembre de 2011

Una pequeña reflexión

¿Alguna vez has hecho algo que odiabas o te negabas a repetir? ¿te has dado cuenta que estás reproduciendo los mismos patrones que antes criticabas? ¿has nadado tan obstinadamente contra la marea que has terminado siguiendo el mismo rumbo? Creo que todos lo hemos vivido, claro, en diferentes etapas de nuestra vida y en diferente medida pero lo hemos experimentado, aunque aún me queda una duda: ¿será que el repetir los mismos patrones de conducta indica que llegaremos al mismo destino? no lo creo, por el simple hecho de que percibimos las acciones de formas diversas.
Tan diferentes queremos ser que terminamos cayendo en el grupo de gente que se siente así, evitamos experimentar algunas cosas por ir contra la corriente y no nos percatamos de lo que dejamos ir al no intentarlo. Hay que entender que los defectos mejor si son propios y que es mejor y más divertido equivocarte siendo tú que buscando ser otra persona que actúa, piensa y siente por razones incomprensibles para ti.
Creo que el verdadero problema es que no sabemos realmente lo que queremos. Decimos que buscamos la verdadera amistad cuando lo que pasa es que tememos estar solos y conocernos realmente; decimos que buscamos una persona de la cual enamorarnos cuando en realidad solo nos interesa tener una persona al lado con quien podamos desquitar lo que nos perturba o molesta para después reconciliarnos físicamente, que nos eleve el ego y nos haga sentir únicos e importantes aunque sepamos que no lo somos; decimos que queremos una sociedad mejor y un mundo feliz cuando en verdad buscamos nuestro propio beneficio y menor afectación posible a lo que nos pertenece; decimos querer ser más sabios cuando verdaderamente queremos respuestas fáciles a nuestros problemas; decimos sentirnos plenos con nosotros mismos cuando en realidad quisiéramos ser muy deferentes a como realmente somos.
¿Qué podemos hacer entonces? No puedo dar una respuesta, solo sé que tirar todo por la borda no es una opción, creo que todos nos sentimos perdidos en este mundo, en nuestro propio mundo, pero he ahí lo divertido y grandioso de esta vida: buscar esas respuestas, buscar qué es lo que realmente queremos ¿alguna vez te has preguntado qué es lo que realmente quieres y por pereza mental o simple evasión terminas contestándote que lo que tienes en este momento es realmente lo que buscabas?
Tenemos tanto miedo a que lo que hacemos y a lo que le hemos dedicado tanto tiempo y esfuerzo no sea lo que verdaderamente deseamos que simplemente evitamos preguntarnos a nosotros mismos si realmente nos sentimos satisfechos con lo que hacemos o hemos hecho por tanto tiempo; eso es, nos volvemos costumbristas, conformistas y evitamos pensar por qué no queremos darnos cuenta que tal vez estemos equivocados y que tenemos que empezar de nuevo. ¿Te has dado cuenta que la gente siempre teme iniciar algo nuevo? Las personas le temen a salir de su zona de confort ¿y qué tal aquellos que prueban y prueban y prueban y nunca se sienten satisfechos? Creo que ello va orientado al deseo de descubrir, de aprender algo nuevo siempre, el conocimiento se vuelve una droga que necesitas cada vez más. La vida es complicada, de eso no me cabe la menor duda, pero prefiero vivir mil veces como lo he hecho hasta ahora que ver mi historia desde la barrera.

lunes, 14 de noviembre de 2011

Fuego

Llama ardiente, llama que quemas y devastas, ¿serás acaso capaz de devolver la vida a sembradíos muertos, a pastizales secos, a hojas acumuladas por el paso del viento? Joven llama, tan deseosa de vivir, llama aventurada que no temes quemar ni quemarte en tu pasional andar.

Altiva, soñadora, viajera, tan completa e incompleta, inmadura y sincera; juguetea, conoces bien las reglas, tu misma las creaste y las disfrutas, son esa parte de tu vida, del encanto del que te sabes poseedora; nunca te has sentido culpable, sabes lo que provocas y lo saboreas por que eso le da ese toque necesario a tu existencia.

Deseas renovarte, sin embargo, te conoces demasiado bien, te gusta estallar, incendiar y después bajar la guardia, permanecer ardiendo; es tu elemento y nunca lo has negado ni lo has querido cambiar. Fuego que tanto le teme al agua y sin embargo sabe que la necesita, la mantiene viva o puede apagarla cuando así lo desee; viento que la aviva y la lleva a otras latitudes, tierra que respira y le da el secreto de la renovación día a día.

No pidas permiso, ella nunca lo hace, entra sin que la esperen y sale sin que se den cuenta para detenerla, sin embargo es muy tarde, ya ha dejado su huella: cenizas que no se borran, que dejan quemaduras a veces superficiales pero siempre inolvidables. ¿Ególatra? tal vez un poco, es parte de su encanto, de su cinismo, de su insensatez, de su ternura, de su sensualidad censurada, de sus ganas de vivir y de su contrariedad. Solo bésala sin tocarla, acercate si te quieres quemar.

sábado, 12 de noviembre de 2011

Memoria

Memoria: divino tesoro, maldición eterna ¿Quién te dice qué recordar? ¿quién te ha dicho cómo jugar? Pareciera un juego, un travieso acontecer de sucesos que nos muestran una película; imágenes vividas o inventadas, escenas cortadas o editadas. ¿Sabes por qué recuerdas algunas cosas y otras las olvidas, por qué recuerdas olores pero los rostros se esquivan? Hay una explicación científica para ello y sin embargo es tan vaga que no satisface a mi alma.
Un conjunto de palabras, una simple expresión, un aroma, un cuerpo cálido al lado: todo ello basta para trasladarme a otro momento de mi vida, un recuerdo triste que aun duele, las heridas sanan, cicatrizan pero no cierran del todo, mucho menos si son tan profundas; imágenes que corren a velocidades innimaginables en mi memoria y sin embargo han borrado casi por completo los rostros más no aquello que me provocaron en su momento. Los sentimientos no se borran.
El cielo, las estrellas, antiguas compañeras que parecieran haberse olvidado en el baúl de los recuerdos como esas fotos que todos guardamos y a veces evitamos ver; bajé la mirada, eso fue lo que nos separó, conocía mi luna pero de nada servía si no podía disfrutarla, si sólo la reconocía por fotos o imágenes grabadas en mi memoria, y no por el enfrentamiento cara a cara. Hoy volteo al cielo ¡gracias por el consejo!, hoy se desvanece el miedo a mirar hacia arriba para soñar de nuevo, para imaginar y seguir creando mi mundo de fantasía que desde niña me ha acompañado.

¿Los recuerdos duelen? tal vez por eso bloqueamos determinados sucesos de nuestra vida, claro que duelen pero duele más ser consciente de que los evadiste pudiendo haberlos enfrentado y con ello no solo te llevaste lo malo, lo que te hacía daño, sino que arrasaste con los buenos momentos que ello te pudo haber brindado, eso duele mucho más, el darte cuenta del miedo que se ha apoderado de ti y te ha hecho suyo.

Dicono che ci vuole molto allenamiento per stare dritti contro il vento, dicono che ci vuole un fisico bestiale per stare nel mondo dei grandi, siamo tutti ignoranti ma siamo anche un po' insegnanti; siamo barche in mezzo al mare.

jueves, 10 de noviembre de 2011

Una ventana en la fortaleza

Abre los ojos, un nuevo día comienza, ¿qué ves?. Un techo blanco, bueno, al menos creo que alguna vez lo fue, ahora es un conjunto de restos de diurex, cinta canela, pequeños pedazos de estambre colgando, marcas diversas de pintura y pequeños agujeros que dan muestra de que alguna vez hubo clavos en su lugar. He aquí lo que encuentras en una habitación vacía cuyo único objeto que da cuenta de mi presencia en su lugar es un colchón en el piso, un colchón de segunda mano que sirve de cama, sillón y de alguna manera, de mi recámara.
Volteo, ya salió el sol y sin embargo mi ventana parece no advertirlo, mucho menos el gato que duerme ahí y que me impide abrirla; de cualquier forma no podría hacerlo pues pareciera que esta fue puesta de forma irónica en ese preciso lugar. ¿Cuál es la función de este aditamento?¿dar un poco de luz, permitir la entrada de aire? ¿acaso permitirnos observar la realidad existente al exterior de nuestra fortaleza constituida por cuatro paredes? Ahí se encuentra la ironía misma de mi ventana, cuya única vista capaz de ofrecer es un muro escurrido de quien sabe qué clase de sustancias o líquidos; un muro que da cuenta de mi soledad o tal vez un muro que se burla de ella.
Al otro lado una puerta cerrada, una puerta que parece caer a pedazos con solo tocarla, tal vez por eso lo evito. Tanta decadencia, tal simplicidad y sin embargo tanta soledad que alberga mil pensamientos, mil contradicciones hechas en la vigilia de mis noches, en la frialdad de mis días y la desesperanza de mis amaneceres.
Restos de la existencia de otros, sombras de su presencia en este sitio, sonidos apagados que sin embargo siguen latentes; pintura que cae a pedazos y deja ver la capa previa: de colores difusos y que aún así son diferenciables de los demás. Grises, verdes, púrpura, ocre, todos ellos colores que se respiran en el ambiente y pareciera han olvidado la vivacidad del amarillo, el rojo o el azul; pareciera que el círculo cromático ha llegado a tal grado de combinación que nos regala un color marrón violáceo tan neutro, tan incapaz de generar un ideal nuevo.
Cubre la ventana, derrumba la puerta, saca el colchón, despega el diurex, pinta de blanco tu centro y sal a tomar un poco de aire. Cuando regreses todo y nada serán iguales, todo y nada significarán lo mismo y lo nuevo.

lunes, 7 de noviembre de 2011

Piensa

No temas a la razón, mucho menos a la locura, eso te hace tu y nos hace nosotros. No esperes que lo comprendan, ni siquiera intentes explicarlo, bien dicen que conversación de dos es dificil de entender por cuatro.Tampoco me descifres, comprende lo que desees comprender, ve lo que quieras ver pero escucha y siente lo que te demande tu ser. ¿No crees acaso que es más divertida la sinrazón? te da más motivos de ilusión, más razones del corazón que no siempre somos capaces de percibir.
Transparente, agua de manantial tan pura e impenetrable, puedo sentirte en tus ojos, no me reflejo, solo siento tu presencia, tu sinceridad, tu claridad, tu necesidad de desbordar. Ayudame a pensar, soledad doble, soledad en par, silencio que grita y palabras sin igual. Filósofos, poetas y locos; de todos tenemos un poco, personajes de nuestro andar que no sabemos manejar.
¿Melancolía?, si la hay, es imposible no vivir melancólicos, añorando y recordando ¿el reto?: no dejar que ello escriba tus páginas, ¿podemos ser felices al llorar?¿podemos ser seguros con desequilibrios, podemos escribir en el cielo y pintar la luna de azul? claro que podemos; seamos conscientes en nuestra inconsciencia, racionales en nuestra locura, contradictorios en nuestra claridad, escribamos en el aire con tintas sin color.
Te lo he dicho y lo repito ahora, esta historia es tuya, la escribo para ti y para regalartela, para mi son palabras y sentimientos que aunque después no tenga en mis manos quedarán dentro del alma que las escribió, en la mente de quien las pensó. Me gusta reflexionar, ese es mi gran regalo y también mi gran carga; piensa pero no lo hagas demasiado, se que no puedes dejar de hacerlo pues es parte de tu esencia pero piensa preguntándote como me preguntas a mi, respondiendote como me responderías.
Piensa, relee, y escribe lo que sientas, creale un significado, replantea el orden de las palabras, escribe una nueva historia, cambia este capítulo pero no te adelantes al final, no quieras decifrar del todo el mañana, que aburrido sería saber lo que pasará ¿no crees?. Solo dejate sorprender, verás lo divertido que es levantarse un día y sentirte tan pleno que al sonreir en la calle desentones con la monotonía de todo lo demás, porque tu has dejado de estar en ese mundo, tu ya no puedes volver atrás...

domingo, 6 de noviembre de 2011

Camino de historias

Sube, tal vez el camino no sea largo pero igual lo sabrás disfrutar. Observa, analiza tu alrededor: cada quien en su mundo, encerrado en sus problemas, mirala a ella por ejemplo: tan segura, tan dueña de la situación, pareciera no pertenecer a este lugar sin embargo encierra cierto halo de temor, de recelo hacia los demás. Escribe, no se que sea, solo escucho los trazos del lápiz sobre una superficie que aun no identifico, ¿qué será? una carta tal vez, un diario, notas sobre algo que no desea olvidar pero sabe que lo hará.
¿Qué tal el señor de atrás con toda su experiencia a cuestas? ha vivido, sabe lo que vale la pena en esta vida y sin embargo reflexiona, disfruta el trayecto ahora que sabe que no volverá a recorrerlo, que triste que aprendamos a apreciar las cosas solo después de haber perdido otras.
¿Y qué me dices de esa niña que platica con su madre lo que le sucedió en la escuela cual si fuera una hazaña heróica sorteada para salvar a alguien? su madre que la escucha y se divierte con esa inocencia tan pura de un niño, la alimenta su entusiasmo pero no puede evitar preocuparse por como va a enfrentarse sola al mundo.
Cada persona una historia, cada quien en su universo; ahora tienes que bajar, dejarlos atrás, pero no los olvides, después de todo son una parte de ti, esa pequeña parte que vive en los demás.

miércoles, 2 de noviembre de 2011

Reencuentro

Vida gracias por darme todo esto, gracias por días tan hermosos como el de hoy en el que no se necesitan más que palabras, miradas y sentimientos para ser felices de nuevo. Qué fácil es hablar y que difícil es encontrar las palabras adecuadas; cuánto miedo nos embarga y nos limita para evitar lastimarnos, sin darnos cuenta que nos hacemos más daño estando en silencio.
No necesitas hablar, con sólo mirarnos puedes saber lo que siento y yo lo que te atormenta, escucha, grita, camina, corre, vuela. Mariposa en transición, mariposa que necesita de su capullo para madurar, tal vez eso fuimos en otra vida.
¿Crees en el destino? yo si, teniéndote a mi lado es imposible no creer en él, me conoces tan bien que solo pudimos habernos conocido en otra vida. Fuente de inspiración, melodía callada, mar profundo y en aparente calma; ¿quieres saber qué me inspiras? Me inspiras una noche lluviosa de recuerdos, sábanas cálidas, miradas eternas, lágrimas contenidas, sonrisas ocultas, besos censurados y caricias absurdas.
Veme sin mirarme, bésame sin tocarme, sienteme sin acercarte; no trates de entender lo que pasa, apaga la mente y revive el corazón que sale de tu pecho cuando me abrazas, que se desborda en cada mirada que brota, por cada poro en un simple roce de dos pieles que nunca se separarán porque estarán grabadas la una en la memoria de la otra.
Un color, pinceles, crea y destruye, construye un fondo blanco, imagina tu lienzo y disfruta, vive tu pintura, admira tu creación, ya lo has hecho solo que lo has olvidado, no te limites, no más que aquí estaré para sacarte del mar o simplemente para volver a ese momento justo de plena libertad, de felicidad absoluta, de atemporalidad.