Sube, tal vez el camino no sea largo pero igual lo sabrás disfrutar. Observa, analiza tu alrededor: cada quien en su mundo, encerrado en sus problemas, mirala a ella por ejemplo: tan segura, tan dueña de la situación, pareciera no pertenecer a este lugar sin embargo encierra cierto halo de temor, de recelo hacia los demás. Escribe, no se que sea, solo escucho los trazos del lápiz sobre una superficie que aun no identifico, ¿qué será? una carta tal vez, un diario, notas sobre algo que no desea olvidar pero sabe que lo hará.¿Qué tal el señor de atrás con toda su experiencia a cuestas? ha vivido, sabe lo que vale la pena en esta vida y sin embargo reflexiona, disfruta el trayecto ahora que sabe que no volverá a recorrerlo, que triste que aprendamos a apreciar las cosas solo después de haber perdido otras.
¿Y qué me dices de esa niña que platica con su madre lo que le sucedió en la escuela cual si fuera una hazaña heróica sorteada para salvar a alguien? su madre que la escucha y se divierte con esa inocencia tan pura de un niño, la alimenta su entusiasmo pero no puede evitar preocuparse por como va a enfrentarse sola al mundo.
Cada persona una historia, cada quien en su universo; ahora tienes que bajar, dejarlos atrás, pero no los olvides, después de todo son una parte de ti, esa pequeña parte que vive en los demás.
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