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viernes, 30 de septiembre de 2011

Mar...

Palabras que son para mi, metáforas de un mundo que sólo nos pertenece a los dos. El hielo comienza a derretirse, ¿será acaso un sol especial?

Un aroma que percibo a lo lejos, estoy sentada frente a la orilla del mar, ¿de verdad tiene orillas, de verdad el mar tiene un fin o es sólo una idea más que nos hemos inventado los humanos para limitarnos?.

Está en total calma, aparentemente, pues parece ser que de uno a otro momento pudiera dejar libre toda su fuerza para después volver a la calma; esa calma que ha inspirado poemas, pinturas, fotografías o historias; todas ellas con la única intención de guardar una imagen, un recuerdo que tal vez después no signifique nada pero en ese preciso momento fue todo, un todo que nos hizo olvidar el resto, que nos hizo olvidar la vida y existió solo para nosotros, para ser fuente y fin de nuestros más profundos miedos y deseos.

¿El mar es azul? No, no lo es, es el reflejo del cielo, los colores de sus arrecifes o la vida misma que hay dentro de él lo que de da color. Reflejo... Eso eres ¿acaso me reflejo yo también? ¿acaso reflejarás mi alma con toda la vida que hay dentro de ti?

Esto es real, buscas extraerme de mi fantasía, pero tienes un obstáculo: soy una soñadora innata aunque trate de ocultarlo tras una máscara de dureza, frialdad y fortaleza. Soy un hielo que aparenta ser inquebrantable pero es transparente sin querer serlo (y eso lo sabes porque lo has descubierto, no he tenido que decírtelo), soy un témpano que al acercarse al sol comienza a derretirse, a mostrarse vulnerable y cambiar de forma, de estado ¿será acaso que devo volver al mar? ¿será que necesito mayor liquidez para viajar o dejarme llevar por las corrientes del océano? o acaso terminaré como Bauman dice: siendo sólo líquida.

¿Llueve? Ya no, comienza el cambio de clima, el éxtasis entre el sol y su calor y el frío y sus gélidas corrientes de aire. Octubre, las mejores lunas son las de octubre: las disfruto, me disfruto, es mi territorio; no importa cuan sóla parezca, la luna nunca deja de brillar, pero sobre todo, mi luna: tu luna, nuestras lunas no se separarán del sol pues desean ser eclipse, desean crear, escribir y ser mito, ser eternos cómplices.

Si acaso la luna afecta las corrientes marinas, ¿a dónde irás entonces? ¿aun confías en la sin-estación? Busca un buen café italiano, un poco de pasta con espárragos, un buen sillón donde recostarte y una película que te haga reflexionar. Espera, tal vez otoño llegue pronto, tal vez Diciembre sea corto pero Enero devastador.




P.D. sigue cantando y escribe con esa pluma que es y no es más.

1 comentario:

  1. nunca dejes de ser luna porque es esa musa que inspira para canciones pinturas y poemas es la única que nos da la esperanza la que nos llena de recuerdos y por la cual todos los días esperamos verla aunque sea unos minutos porque ella ilumina nuestra alma y jamas intentes ser como el sol porque el quema y la luna alguna vez si llega la estrella indicada puede dejar de ser fría pero el sol siempre quemara y por lo mismo solo va estar

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