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lunes, 12 de noviembre de 2012

Una chica que lee

Una lágrima ahogada y tantas y a la vez tan pocas preguntas. A veces solo quisiera parar de pensar, pero dejar de pensar y sentir al mismo tiempo, porque he aprendido que los sentimientos hacen más daño que cualquier otra cosa en el mundo, hacen que la vida, que los demás te importen y cuando alguien te importa al punto de convertirse en el único pensamiento de tu día, entonces estas perdido.
Tal vez tampoco es el sentir, tal vez mi mayor miedo y limitante es la conciencia que me hace reflexionar, que me previene y me bloquea.
Nunca salgas con una chica que lee, muy cierto, pero añadiría: ¡déjala encerrada!, porque una chica que lee es espectadora crítica, pide demasiado pero a la vez tiene miedo de vivir su propia historia. ¡Enciérrala! pues está acostumbrada a vivir en otras palabras, a respirar otros alientos, a decir, o al menos convencerse de ello, de sentir y entender el pensamiento ajeno, cuando ella es incapaz de permitírselo a si misma.
Enciérrala y dale un libro, pero no le des papel o tinta porque aunque sabrá narrarte miles de historias, tarde o temprano su propia conciencia le pedirá que escriba la suya; y he ahí el momento en el que recapacitará su encierro, en el que desaparecerán detectives, filósofos, mujeres inquisitivas, pasionales, aventureras; desaparecerán los paisajes, los trenes, la tarde, las calles, y quedará sólo la niebla y después... nada, la nada en la que se dará cuenta que ha sido todos y ninguno de sus personajes y se percatará de que olvidó a uno: a si misma, olvidó crear su historia porque siempre resultaron más interesantes las de los demás, porque las demás siempre tienen un final.
¡Eso es!, toda historia tiene un inicio, un climax y un final, un fin desolador, confuso, perfecto, incomprensible, aburrido, tedioso o efímero; pero un fin, cuyo objetivo es terminar el relato, dar al lector la posibilidad de cerrar el libro y acabar con la historia, olvidarla o guardarla en el inconsciente para posteriores remembranzas; pero sobre todo, un fin que concluya lo que necesita conclusión. La vida no es así, todos sabemos que hay un fin o destino terminal, pero no sabemos cuando debe terminar una historia, conocemos el inicio, vivimos y disfrutamos el climax, pero sólo una chica que lee será consiente de que viene el final, notará las señales inequívocas del mismo y sabrá desprenderse como lo ha hecho tantas veces antes; como le ha dicho adiós a sus héroes y villanos, a sus cómplices y colaboradores.
La chica que lee sabrá cuando empieza el final porque ha visto acortarse el libro y ha pasado la página tantas veces que las yemas de sus dedos están educadas para disfrutar, saborear y acariciar esas últimas páginas de los relatos memorables, o incluso, sabrá apresurar las de aquellos que la molestaron, ofendieron o dejaron insatisfecha. Sabrá que cuando llegue la última hoja, será la despedida.
La chica que lee sabe que no existen príncipes ni princesas pero, a pesar de ello, se construye castillos en el aire; sabe que no existen ni los monstruos, ni dragones, pero ello no impide que se cree sus propios fantasmas; sabe también que en todo cuento hay un villano y, al parecer, prefiere ese papel. No importa cuánto tiempo atrás haya leído esos cuentos, no se permitirá olvidar que por creer alguna vez en ellos, un príncipe rompió su corazón. No permitirá más príncipes predecibles, no más hechizos de enamoramiento y mucho menos un "felices para siempre" (aunque a veces quisiera convencerse de ello).
Y así, hoy prefiere los diálogos de Platón, la retórica de Freud, o el cine que presente un reto a su entendimiento, no desea más una comedia romántica que sabe que nunca se cumplirá. Y sin embargo la chica que lee cae, y cae en manos de la incertidumbre, de la añoranza por querer volver a sentirse tonta, despreocupada, por volver a vivir con la intensidad que sólo los irracionales tienen.  Pero no puede, no puede volver ese conocimiento adquirido, regurgitar cada experiencia, olvidar cada golpe en la pared de la realidad que la ha llevado a refugiarse en sus libros.
La chica que lee conoció a alguien, un lector más que le representa un reto, un lector tan ávido de conocimiento como ella, tan pasional como ella, tan impredecible e inconstante como ella, un lector que sacude su mundo, toca su mano a través de las puertas de cristal levantadas en torno a su muralla, y ella quisiera abrirlas y lanzarse al vacío con él, pero recuerda que aprendió a cargar un soga en el bolsillo por si ello ocurría. Y quiere ahogarse en la desesperanza tras haber hecho de lado su orgullo y vanidad y confesarse, se quita la careta y sueña a su lado y no se ahoga pues aprendió a nadar, abre el respiradero, vuelve a tomar aire y recuerda el tanque de oxígeno que siempre lleva a su lado.
Hoy es una chica precavida que ha formado su maleta a base de desilusiones y sin embargo, vuelve a ilusionarse, a sentir mariposas ahogadas por años con litros de sinceridad, cinismo e ironía. Nunca ha sido frívola, aunque lo pareciera, simplemente ha sido protagonista oculta, narradora inquisidora, escritora mediocre y editora renegada de su propia historia.
Hoy es consiente de ello y sale de su torre de encierro, vuelve a abrir las ventanas con cuidado para evitar ser deslumbrada, pues ya ha sido engañada con luces artificiales o bien, ha abierto la ventana en medio de la tormenta, teniendo que recoger después los pedazos del desastre. Abre la puerta y se quita con cuidado las botas, se desprende de los calcetines que la protegen del frío y coloca suavemente su pie sobre el pasto húmedo por el rocío matutino. Recoge el pie, se calza las botas y se dispone a llamar a su chef favorito, aquel  héroe de batallas pasadas que resultó ser su confidente, mentor y cómplice, aquel antiguo aprendiz de brujo que ha logrado quedarse y salir de la historia. Tal vez el fue el único que siempre entendió su forma de leer entre líneas, le presentó nuevos autores, se convirtió en su corrector y editor, pero nunca le robó su esencia  la dejó ser, la enfrentó y apoyó, la fortaleció y la invitó a erguirse en su autenticidad.
Hoy la chica poco convencional que ama las bibliotecas y la soledad tuvo que sacar un pañuelo, sonarse una breve desilusión  limpiar la gota que manchó la hoja, quitar el exceso de tinta de la pluma y posarla sobre el hermoso lienzo que tiene frente a sí, un lienzo manchado, con algunos parches y pequeños residuos de borradores pasados, porque hoy, la lectora quiere escribir.

martes, 17 de julio de 2012

Caminando en el mar

Despierto y nado, me sumerjo en esa aguas profundas que borran las huellas dejadas, las huellas que permanecerán solo cubiertas por arena, una arena que las irá desgastando pero no las dejará partir pues marcan el camino de regreso, el origen de las cosas, la fotografía a la cual volver o simplemente hechar un vistazo para encon trar el punto exacto en el que nos equivocamos.
Paso a paso, el agua va cubriendo poco a poco las raíces de mi andar, los motores de mi carrera contra reloj; y de repente, se va aligerando la carga, sabes que contunúa ahí pero pierde peso al flotar sobre esas aguas que tanto amas, que tanto disfrutas, que son tu elemento perdido, tu constante en cada sueño y el punto de regreso. Es una carga pesada que no siempre logras soportar, un peso que a veces viertes sobre otros, sobre aquellas personas susceptibles, sobre quienes sabes que no aligerarán la carga pero te acompanarán riendo y llorando internamente aunque no te lo demuestren.
Y se tiñe poco a poco el agua, esa agua clara que por momentos se vuelve turbia, agitada, pero siempre regresa a su tranquilidad, a aquella profundidad que le da su misticismo, que te provoca adentrarte en ella por que crea vida pero que siempre te recuerda que debes mantener cierta distancia, un respeto casi ceremonial a su naturaleza incosntante, a su alma nómada, a su corazón solitario y perdido que no sabe cómo, pero siempre le muestra el camino a casa.
Es hora de comer, quizá deseas regresar a visitar a los viejos amigos, a  aquellos sabores que ignoras o abandonas por probar nuevos condimentos pero que mantienen grabado en tu memoria el placer, la tranquilidad, la certeza itinerante de su compañía; aquellos sabores que te hacen sentir en casa, cobijada, aquellos que te perturban y alteran tus sentidos pero siempre mantienen ese toque que te hace volver, que te invita a regresar para que recuerdes que nada ha cambiado en ese mundo de condimentos exóticos que otorgan una fiesta de sabor y sensaciones a tus sentidos.
Y volteas, miras a esa playa, te gusta la arena, pero te gusta aun más entrar en el mar, buscar la tempestad o simplemente dejarte llevar por las olas; y no sabes que hacer, pues los recuerdos y sentimientos evadidos regresan con cada corriente que se avecina entre tus piernas y parece empujarte a momentos y querer derrumbarte en otros. Y se remueve la arena bajo tus pies pero simplemente disfrutas esa sensación, el como toca delicadamente tus dedos y te hundes poco a poco pues, a pesar de la fuerza de las corrientes, las olas y los recuerdos, hay algo a lo cual aferrarse, un ancla interna que alguien te regalo hace mucho tiempo, un ancla que negaste y que sin embargo te ha mantenido a flote en los momentos más duros, el ancla que aun cubierta de moho te recuerda que sigue ahi, muy clavada en tu corazón aunque no quisieras aceptarlo, un ancla que a pesar de la tormenta, huracanes, altas y bajas de la marea te ha dado dos años y te dará uno más, un año para zarpar, para recordarte como navegar, un año más de espera.
Hoy no te importa esperar, ya lo hiciste, ahora sabes que puedes y que no te moveras. No sabes cómo regresará su dueño, ni siquiera te reconoces presente, no sabes tampoco que tan picado se enuentre el mar o que  nuevos rumbos tendrá en mente tu faro siempre alumbrado pero itinerante, solo conoces tu certeza, aquella de querer partir sólo cuando ese antiguo navegante vuelva a las aguas de las que nunca se fue.

domingo, 22 de abril de 2012

Hay que creérnosla

¡Hoy me sentí internacionalista!, hoy vi verdaderamente el trabajo que puede desarrollar un profesional de las rrii en el mundo laboral, hoy de verdad "me la creí". 
Miércoles 18 de abril de 2012 8.00 hrs., ha comenzando mi día, hoy inicia el Foro de Desarrollo Regional de Banda Ancha para las Américas en el que tengo la fortuna de participar gracias a mi servicio social; las piernas me tiemblan, tartamudeo increíblemente con los primeros representantes internacionales que llegan frente a mi, ¡estoy pasando por fin a la práctica!, mi jefe me ve a lo lejos y recupero la confianza para desempeñar mi trabajo. Primer día de reuniones, de diálogo político, de lobby continuo para desarrollar iniciativas, contacto directo con los tomadores de decisiones internacionales, con los representantes de organizaciones a veces tan ajenas a nosotros: que estudiamos, criticamos y analizamos, pero pocas veces visualizamos tan cercanas.
Segundo día de reuniones, hoy me siento más confiada, es un día difícil por los asistentes al foro y sin embargo la convivencia entre ellos, el aprendizaje hasta hace poco en un tema tedioso para mi, me muestran otra perspectiva de las cosas, me muestran una capacidad que no sabía que podía ofrecer y que en no pocas ocasiones subestimamos por teorizar en exceso y por sentirnos ajenos o ni siquiera visualizarnos en  lo que dentro de poco será nuestra realidad laboral, aquella para la que nos hemos preparado ya casi por cuatro años.
Estos tres días me han servido más que como una experiencia de vida como mi primer acercamiento a ese algo de lo que no era consiente, me han servido para ubicarme en la temporalidad en la que me encuentro y en la que saldré a enfrentar en poco tiempo. Creo que no es sólo el miedo el que nos mantiene unidos a la facultad al terminar la carrera, sino la pérdida de esa comodidad, de ese espacio de confort en el que nos encontramos desarrollando una actividad que hemos realizado por tantos años y que a pesar de implicar una constancia y decisión no implica una responsabilidad total por nuestros actos, un peso sobre lo que podamos hacer o no; no nos decidimos a enfrentarnos a lo nuevo, a reconocer que al lugar al que lleguemos necesitaremos adecuarnos, reinventarnos y sobre todo esforzarnos por aprender, por crecer profesionalmente. Creo que nuestro principal enemigo somos nosotros mismos que no "nos la hemos creído", no nos convencemos de las verdaderas capacidades que poseemos y que podemos ofrecer comparados con muchos otros profesionistas egresados de la misma carrera pero que han llevado una preparación diferente.
Esto va dedicado a todos los internacionalistas de la UNAM que tenemos pánico a equivocarnos, a pasar de lo teórico a lo práctico, a entender que tenemos mucho que ofrecer y que sobre todo, somos reconocidos porque sabemos hacer las cosas, porque tenemos las herramientas para ello y porque lo único que nos falta en convencernos de ello.
Esta publicación no es con el afán de presumir, ni mucho menos de llamar la atención, sino para demostrarnos y demostrarme que se puede tener buenas oportunidades, que podemos aprovecharlas y que tenemos que confiar en nuestras capacidades porque el simple hecho de ostentarnos como alumnos de la UNAM nos da una identidad y un respaldo reconocido en otras partes del mundo.
No negaré que la oportunidad que recibí ha sido muy importante para mi, que las personas que conocí y con las que conviví a lo largo de tres días y a veces hasta por casi 10 horas me dejaron una gran experiencia, pero sobre todo, reflexiones sobre mi carrera, mis metas, proyectos y ambiciones y sobre ese mundo que como mencionaba anteriormente estará dentro de poco abierto para que salgamos a él con la seguridad de que tenemos qué ofrecerle.

domingo, 15 de abril de 2012

Un nuevo inicio, un adiós

Despierto, abro los ojos, una ventana enorme alumbra hoy mi recámara, tengo las mismas cosas y sin embargo hay algo diferente, me he despedido de una parte de mi vida, una parte hasta hoy escencial para mi.
Ha cambiado mi refugio, hoy desperté en mi nueva casa, han sido demasiados cambios en muy poco tiempo. He tenido que desprenderme de un lugar que para mi significaba paz, consuelo, refugio, abstracción, el lugar más sagrado en mi vida; en él he vivido momentos increibles, los más hermosos y los más tristes, mis enojos injustificados y justificados, mis más sinceras carcajadas, mis más tristes pensamientos y mis más valiosos momentos. En esa casa dejo demasiados sentimientos tal vez es por eso que me ha costado tanto desprenderme de ella.
Hace unos días llevé a cabo una especie de despedida, un "ritual" que creo que todos necesitamos experimentar alguna vez en nuestras vidas y que fue acompañado de un amigo maravilloso que nos fue guianado a través de él. "Todos tenemos que aprender a decir adiós, a cerra círculos, para empezar unos nuevos", creo que hasta hace muy poco comprendi el significado de ello y comencé a hacerlo; siempre me ha costado desprenderme de las cosas y sobre todo de aquello que me resulta irremplezable.
Pues bien, todo comenzó con una luz encendida, cuatro velas que simbolizaban el paso de cada uno de nosotros por esa casa (mi papá, mi mamá, mi hermana y yo, mi familia), el recorrido por cada uno de los lugares que conformaban la casa, bastante difícil para explicarlo, removió muchísimos sentimientos pues nos hizo derramar bastantes lágrimas acompañadas de innumerables carcajadas, al ir reviviendo todo aquello que aunque no  siempre lo aceptemos nos regala una casa. Creo que, sin embargo, el momento más difícil de todos fue la llegada a la puerta principal, girar la cabeza y tener que decir adiós, agradecerle a esa vieja casa todo aquello que nos había regalado y dejarla ir como muchas otras cosas que ahí sucedieron.
Creo que ninugo piensa en realidad lo que significa el tener un lugar al cual llegar, en donde te reciban y te sientas libre de todo lo demás, un lugar al cual se desee siempre regresar. Sé que los recuerdos quedan, que se van con cada uno de nosotros y que el hogar no lo hace una estructura, sino aquellos que construyen día a día sus sueños y vivencias cotidianas, mi hogar se va conmigo pero mi casa, la que vi desde mi primer día de vida, esa queda guardada en mi mente junto con todo aquello que me dió, junto con estas lágrimas que hoy derramo frente a esta computadora por un nuevo comienzo.
Y no fue el único adiós, mis niñas, mis compañeras de juegos y travesuras, quienes no importaba que hubiera llovido, hiciera frío o calor, o no me hubieran visto todo el día, me recibían siempre con la misma alegría, con ese cariño sincero, irremplazable e inentendible para muchas personas; el decir adiós a mis dos perritas fue algo que aun me duele, que aun me lleva a derramar lágrimas por no haberme podido despedir de ellas. Sé que ahora estan en las mejores manos que pudimos haber encontrado, con personas que las cuidarán y les darán todo el amor que pudimos haberles ofrecido, y que ellas les darán todo ese cariño que son capaces de otorgar, ese cariño tan puro que sólo un compañero de ese estilo te puede regalar. Por eso hoy aprovecho este espacio para decirles adiós, para intentar despedirme de dos seres inolvidables que siempre fueron más que mis guardianas, mis amigas en silencio, mis compañeras de vida, y una parte de mi pequeña-gran familia.
Adios

domingo, 8 de abril de 2012

Luna

Un pedazo de luna comparte mis sueños, alumbra cada pasillo por el que divaga mi mente, alimenta las esperanzas de los más secretos deseos y dirige mis pasos a nuevos paisajes.
Un pedazo de luna acompaña mi cama, duerme a mi lado, alumbra mis noches, cuida mi insomnio, enamora mis pensamientos, tranquiliza mis miedos, acompaña a mis estrellas y llena mi cielo.
Cielo que siempre he disfrutado, compañera que siempre encuentra mi mirada en noches perdidas, en mis noches solitarias de tristeza y felicidad, de nuevos retos o planes a preparar; compañía también en mis noches compartidas en las que alzo la mirada y sueño y recuerdo.
Luna que me escucha en silencio, que me inspira y tranquiliza, luna que me recuerda lo pequeños, lo mortales y esporádicos que somos. Luna blanca, luna ámbar, luna que cambia, luna eterna que siempre me acompaña.

viernes, 6 de abril de 2012

Scrabble

Firmaste el contrato y aceptaste el juego, sonreiste y te sonrojaste, no creí poder verte así algún día: estabas nervioso y no sabías como reaccionar, creo que aun no asimilas lo que ello significa y espero que lo hagas pronto porque has entrado en territorio bastante conocido para mi, uno en el que puedo moverme a mi antojo, en el que hace tiempo se escribieron las reglas y para el que no hay enmiendas.
Tu paso es lento, sumamente reflexivo, hay algo en ti que me mantiene en un hilo, que me perturba y provoca mi curiosidad. ¿Capricho? puede ser, quizá es ese cambio en el ritmo, ese paso lento, sin correr, llevando a tope mi paciencia; no se cuánto aguante así pero sé que me agrada, que me siento cómoda y que tampoco quiero presionarte; me gustas así, siempre me has gustado y aun no se por qué.
Vaya situación, el ajedrez se ha vuelto scrabble, tengo que descifrar cada idea, encontrar el orden de cada letra y colocarla en el momento justo; me encanta jugar y hemos comenzado, ¿cuántos puntos quieres apostar?, le debo un frappé a alguien.

domingo, 1 de abril de 2012

Mira

Que ciegos somos, qué débiles son nuestras certezas y los cimientos de aquello que nos da una seguridad, ese algo al cual aferrarnos, esa base endeble para no caer.
Que tontos somos al olvidar sentir, al evitar meter los pies al mar para evitar mojarnos, al evitar salir por no despeinarnos, al evitar gritar por miedo a escucharnos. ¿Por qué nos aferramos a creer que la vida es una continua repetición de situaciones, lugares y momentos? no nos percatamos de cómo pasa el tiempo y de como se van perdiendo todos aquellos posibles encuentros.
Despierta y abre los ojos, disfruta el aire que hoy respiras y tal vez mañana no puedas, añade sabor a tu vida y saborea cada sensación en tu boca, pues piensa que incluso lo más amargo te podrá deleitar. Siente lo delicado del suelo que pisas y lo pequeño que eres en él, bebe cada gota y deja a tu piel sentir esa frescura y esa cercanía con su entorno que tanto le hace falta para entender que es un ser más en esta tierra, que debe aprender a volar sin despegar los pies y que debe seguir escalando sin olvidar mirar abajo para admirar el paisaje.
Quítate esa venda que no te permite ver más que oscuridad, disfruta los colores, hazlo tú que puedes; y respira, recuerda, siente, reflexiona, corre, salta, cáete y levántate, no podrás volver a hacerlo así que vive ya.

miércoles, 28 de marzo de 2012

Juego de niños

Juegos de niños: inocencia, claridad, novedad en lo más simple; ojos y mente dispuestos a apreciar aquellas sorpresas de las que algunos nos hemos olvidado. Hace falta un niño que lo diga para hacernos voltear la mirada al color de un árbol, a ver la máquina más sorprendente inventada por el hombre y que para nosotros es solo un auto.
Cuántas líneas contadas en el asfalto, cuántos nombres inventados con tres simples letras de las placas de un auto, competencias para encontrar árboles morados; o simplemente, cuántas sonrisas logradas al mover una mano. Mis juegos de niña con mi eterna compañera y socia de fantasías, una niña pequeña y de carácter fuerte que siempre logra hacerme reír.
Dos hermanas que hoy se reflejan en aquellas parejas de niños que juegan y nos recuerdan esa complicidad de señas, miradas y gestos sobrentendidos para ellos y tan ajenos para quien no ha experimentado ello con su hermano. Pasan los años, parecemos diferentes, tenemos nuevos intereses, nuevos amigos, nuevas actividades y cada vez menos tiempo juntas; y aun así podemos reírnos de tonterías, jugar bajo la lluvia y llegar "empapadas" a recibir el regaño por haberlo hecho. Volvemos a terminar tiradas en la cama después de un asalto a la cocina para robar galletas, gomitas o lo que encontráramos y platicar de aquello que nos haya pasado, de lo que nos preocupa, de nuestros sentimientos frustrados o sólo para ponernos al día. Volvemos a ahogar las risas y hablar en voz baja ante la voz que proviene del otro cuarto para que dejemos de hacer "¡tanto escándalo!" y nos acostemos a dormir.
Lo que puede provocar un bote sellado algunos años atrás y lleno de juguetes, cartas con ese intento por entender nuestra letra, cuentos que te escribía para que durmieras y que tu guardabas en eso que llamabas "nuestro libro de historias", cuentos que yo ya había olvidado y hoy me han hecho derramar algunas lagrimas; una vieja cuerda y un collar que mi mamá partió por la mitad para resolver una de tantas peleas y al fondo, un par de zapatillas de plástico con sus respectivas bolsas, pulseras y aretes que nos hacían sentir "chicas grandes".
Algunos se quedarán aquí, otros se irán con nosotras, pero todas esas historias creadas con muñecas, pequeñas vajillas de juguete, un zoológico de peluche y un viejo convertible rosa, esas son sólo tuyas y mías y llevarán, como todo, las dos letras de nuestros nombres, esa X y esa Y de un plano cuyas coordenadas sólo conocemos tú y yo.

domingo, 25 de marzo de 2012

Una ruptura

Un estruendo, ruido perturbador que rompe la tranquilidad de nuestro entorno, después todo es silencio, todo vuelve a la normalidad, o quizá no...
Si haces una pequeña hendidura en una hoja de papel podrá parecer imperceptible pero ¿puedes asegurar que quedará igual?, si hay un bache en el camino podrás esquivarlo pero ¿lo recordarás siempre como para evitarlo cada vez que pases por ahí?. Un pequeño incidente puede romper con lo más insignificante, puede derrumbar el equilibrio de la torre, o puede simplemente hacerte tambalear entre todas tus tan endebles certezas.
La más simple gota de agua congelada podría ser el inicio de la nevada o la tempestad, o puede ser el rocío de una mañana nueva que de no ser por su tranquilidad podría parecerte casi normal, aburrida o hasta rutinaria. La torre es muy alta pero ¿qué pasará cuando retires la carta de su base, cuando coloques una nueva o cuando simplemente pase una ráfaga de viento que tire por la borda el esfuerzo?. ¿Significa que tienes que construirla de nuevo o que tal vez necesites material distinto? una base más fuerte quizá, tal vez material más flexible, moldeable y adaptable, tal vez no tengas que hacerla tan alta y llamativa, sino segura, cálida, que responda a tus necesidades y no a las de los demás.
La calma vuelve, el sol sale y seca de nuevo todo rastro del torrente desbordado previamente, pero no seca del todo la humedad, habrá siempre un signo, una huella de su paso por el lugar, un indicio de que todo puede acabar.

miércoles, 21 de marzo de 2012

Corre

Corre y alcánzala, tal vez solo sea un instante pero habrán estado juntos en el mismo lugar y en el mismo momento; ve tras ella como si fuera una carrera, la competencia que deseas ganar, el lugar que quieres ocupar, la meta imposible de lograr. Después olvida...
Ahora no sabes quien eres, en dónde estás o qué sucede, el camino es blanco, no hay bordes, no ves horizonte alguno y la ves pasar: tan estilizada, tan ligera y temeraria, tan tranquila y segura que te atrae, la sigues, caminas pero no avanzas, sientes que por más pasos que des no lograrás llegar a ella; y sin embargo ella camina, sientes unos deseos incontrolables de correr a su lado, no sabes cómo ni porqué pero necesitas estar con ella. La distancia cambia, se acorta y ahora quieres parar, pasas a su lado y sientes que lo has hecho tan rápido que no te has permitido sentir nada, quieres regresar, retroceder en una carrera que no alcanzas a comprender, quieres reducir el paso pero hay una fuerza que te empuja a seguir adelante, cada vez con un nuevo y mayor impulso y tu solo puedes voltear atrás, ves su silueta difuminarse en ese blanco tan pulcro que pronto te deslumbra y te hace girar la vista para no verla más.
No lo has percibido y sin embargo notas poco a poco como crece el murmullo, un continuo andar de pasos que a cada zancada te parecen más cercanos, más fuertes, más pesados. Ese sonido se vuelve pronto un tormento que taladra tu cerebro, que golpea directamente a tu tímpano y te hace correr más a prisa. Es insoportable, solo deseas salir de aquí, aun no sabes como pero deseas con todo tu ser hacerlo; y de pronto el silencio, oyes ese tono tan familiar de aquello que se desprende de su sitio y cae al suelo, por primera vez volteas hacia arriba y los ves... caen de uno en uno: un cinco, un ocho, un tres y el pesado doce. Se acabó el tiempo.... empieza tu minuto.

domingo, 18 de marzo de 2012

Hemos llegado

Noche tibia, luz tenue que apenas se asoma por la ventana, toca cada uno de los muebles, de los objetos que son una memoria, un recuerdo de mi paso por aqui, tiempo de cambiar la decoración, hay demasiadas cosas mias en esta habitación; demasiados restos de tardes platicando, de platicas simplistas, de momentos obscenos. No nos toma por sorpresa, así ha sido desde el inicio, sin ataduras, sin complicaciones, aunque siempre tan crítico, tan pasional, tan excesivo como tu y como yo, creo que es algo que no podiamos evitar.

La velocidad nos encanta, fue nuestra única unión y el desencanto no podía hacerse esperar. Hoy no preguntas nada ni yo te doy respuestas, hoy no hay problema porque salgas de un lugar en el que nunca te sentiste "en casa" (aunque te esforzaras por hacerlo); hoy dejas las llaves sobre la mesa sabiendo que no has olvidado nada, ni siquiera una maleta o acaso una mascota por lo cual regresar.

Summer, no eras tú, demasiado pronto preparaste el vestido para hacerme correr a la colina, creo que en realidad estuviste consciente todo el tiempo y aun así lo aceptaste, quisiste convencerte de poder con ello, por eso ahora conoces la sonrisa, esa que alguna vez te permitió sentarte momentaneamente en el asiento de a lado, pero que te recordaba que solo era para darte un "aventón", pues seguiria su camino y tu no eras el copiloto que pudiera indicarle la ruta.

No te extraña que abriera la puerta para decirte que habíamos llegado y que yo debía tomar a la derecha aunque tu no vieras camino alguno trazado en esa dirección. Lo aceptas, tomas solo la chamarra, dejas el paragüas por si llueve -sabes que detesto mojarme-, preguntas por el mapa y te sonrojas cuando recuerdas que no he metido uno al auto, ni siquiera recuerdo dónde pude haberlo dejado. Un beso y un hasta luego, no debiste tomarlo tan en serio.

domingo, 11 de marzo de 2012

Sin voltear atrás

No regreses, no intentes volver como si nada hubiera pasado, tratando de olvidar todo y reiniciando como si apenas me conocieses. Sabes que no es así, sabes que nunca será así de nuevo y aunque lo fuera ya no sería igual, muchas cosas han cambiado, entre ellas mi percepción sobre ti.
Vete de los sueños, aléjate de mi recuerdo, permanece solo como ese amigo ocasional que escucha mis pensamientos sin interrogarme, sin prestar atención en la mayoría de los casos; no vuelvas a remover sentimientos a los que después no sabrás reaccionar, no voltees y abras de nuevo la puerta para huir cuando lo veas todo claro.
Tu no estás en el juego, no lo estuviste en tu tiempo y no lo estarás ahora, eres el dado en un juego de ajedrez, el aderezo en un desayuno simple. Nunca te he entendido y no planeo hacerlo en este momento, eras una idea ya concebida, una clasificación dada que me había obligado a darte (aunque nunca te adecuaras exactamente a ella). Me obligué a darte un nombre, un apelativo, una imagen y una historia separada a la mía, creé una pintura sobre ti, un retrato inmóvil que de repente pudiera hacerme voltear a verlo y lograr que esbozara una sonrisa; te hice un actor sin papel, el personaje mudo de mi obra de teatro.
No quieras regresar a convertirte en el objeto de mis ideas, en el antagónico, ni siquiera en el nudo de la historia, simplemente tu tinta y la mía son ajenas, se repelen. Tu escribes cual tinta de limón sobre papel -no eres visible hasta poner el papel a contraluz- y yo, yo soy demasiado clara, una tinta demasiado espesa para convivir contigo; nuestros trazos son diferentes, incluso distamos en la forma de expresarnos: ¿cómo pueden convivir un periodista con una escritora de cuentos?¿cómo pueden relatar una historia juntos si el periodista relata la fantasía y la cuentista relata la realidad fría?.
No regreses y si lo haces vuelve como solo tú y yo sabemos hacerlo: vuelve para no quedarte, vuelve para irte y no dejar recuerdos, vuelve para deshacer lo que una vez fue una incipiente historia.

jueves, 8 de marzo de 2012

El hombre más importante de mi vida

Abro los ojos, delante de mi está esa imagen oscura, ese ente que siempre me acompaña, ese alguien que me levanta, que me acompaña en el camino diario hasta donde lo cree necesario, indispensable para sentirme segura, para poder levantar la mano en señal de adiós, un adiós momentáneo, en ocasiones largo pero nunca definitivo.
Se levanta cada mañana, como la sombra de un lugar al que hace falta revivir en el día a día, sabe que es indispensable para ello y por eso repite la misma operación cada mañana, cuando la luz comienza a tocar por la ventana. No importa cuan cansado esté, si se siente bien o mal, si tiene ganas de iniciar el día o no, se levanta y con toda la paciencia de la que es capaz se dirige a mi recámara para despertarme, para estar ahí.
Es mi apoyo, mi consciencia, es la parte pensante y racional, quien puede verme caer y me levanta para volver a intentar el salto, no me cuestiona -a veces quisiera que lo hiciera, creo que confía demasiado en mi- aunque me cuida, procura estar ahí cuando sabe que me equivoqué y aunque es consciente de mi orgullo es como si no existieran palabras necesarias entre nosotros, me conoce y se conoce, permanece a mi lado y me hace reflexionar.
Mi ídolo, uno de mis ejemplos a seguir, era fuerte pero para mi se volvió invencible cuando lo vi derrumbarse, cuando pude ver su lado humano más vulnerable y a pesar de ello se tomó el tiempo de tranquilizarme y de darme una seguridad que ni siquiera yo estaba segura que él tuviera en ese momento.
Es un gigante con un corazón enorme, una piedra capaz de romperse solo para aquellos que puedan admirar los maravillosos recursos que posee, esa piedra preciosa difícil de encontrar. Agua que calma, que alimenta el alma, agua constante capaz de engendrar un fuego ardiente y darle libertad y paz cuando le hace falta. Sabe que ese fuego regresará a él cuando necesite un refugio, cuando quiera reflexionar, cuando necesite curar sus heridas y renovarse.
Creo que pocas veces te lo he dicho, tal vez porque no hablamos de ello, como dije, no necesitamos muchas palabras, pero eres el hombre que ha marcado mi vida, al que no podría cambiar, el que me da todo, el dueño de toda mi ternura y mis enojos, el conocedor de mis virtudes, defectos, manías e inseguridades, eres mi refugio en el dolor y quien conoce mis grandes alegrías.
No se como lo lograste, pues con carencias y necesidades te forjaste contra todo sin perder esa gran capacidad de amar, de dar lo mejor de ti, de demostrar que siempre se puede hacer algo cuando se quiere. Eres mi ídolo por que a pesar de no conocer el amor de un padre has sabido ser el mejor para mi.

domingo, 4 de marzo de 2012

Un pedazo de papel

Escribe y hazlo como si tu boca no pudiera expresar palabra alguna, como si tus cuerdas bucales fueran obsoletas, como si carecieras de cualquier otro instrumento para comunicarte, para decir lo que sientes o tan solo para callarte. Escribe no con las manos, escribe con el pensamiento, con tus sueños y emociones, con la tinta que corra de cada sentimiento desbordado.
Cual pasión guardada en tu interior, grita de deseo, de temor, de alegría, incluso de aburrimiento; devora cada hoja, siente el sabor de cada página, degusta la sensación que deja en tu boca cada autor, cada época, incluso cada tipo diferente de papel.
Empieza por un libro delgado, digerible, escoge aquel que llame primero tu atención, no quieras parecer un intelectual si no lo eres y aunque lo fueras ¿de qué te sirve un libro de teología si eres un ateo? ¿para qué un libro de filosofía si no comprendes la poesía más pura y simple?. Recuéstate, encuentra un lugar cómodo y solitario un lugar que te permita toda la tranquilidad posible para imaginar, para adentrarte entre las hojas, sumergirte en una historia, vivir a través de otra persona: ver con otros ojos, saborear con otra boca.
Disfruta ese olor a papel viejo o nuevo (en lo personal, disfruto más el olor a añejo), deja que cada poro de tus manos se funda en esa textura rugosa de cada página que corta, de cada pedazo de historia.

miércoles, 29 de febrero de 2012

Para pensar...

Lucha que se debate entre la preconcepción de un entorno soñado o bien, la confrontación con la realidad desesperada de la que se es presa.
Motivación, experiencia, consciencia de la otredad, desengaño y renovación de la ilusión, círculo vicioso en la vida de cualquier ser vivo, ¿quién dice que sólo los seres pensantes somos capaces de percibirlo?, la existencia de razonamiento no implica el uso del mismo para sortear los obstáculos de la vida, ni siquiera la consciencia de memoria nos ayuda a recapacitar para no volver a caer en la misma trampa. Quizá somos los únicos animales que siendo poseedores de un pensamiento lógico, hacemos uso de él en innumerables facetas, excepto en la de la supervivencia, física o emocional.
¿Qué nos sucede cuando el mundo conocido se derrumba poco a poco? ¿cuál es nuestra reacción? Olvidar es imposible pues nos atamos al recuerdo abstracto de lo vivido, a las buenas y malas experiencias que en algún momento convirtieron ese lugar en nuestro, que nos dieron pertenencia en la inmensidad, que nos dieron una seguridad.
He aquí una muestra de la eterna dualidad de la vida, cuando nos presentamos ante ella influidos por múltiples concepciones, prejuicios e ideas, todas ellas fruto de nuestra formación, contexto, deseos, sentimientos reprimidos e incluso de la influencia que otros han ejercido sobre nosotros. La propia percepción de nosotros como seres independientes está influida por todo ello, nos idealizamos, nos negamos y conceptualizamos de acuerdo a patrones conocidos, a patrones estandarizados de lo que buscamos ser, de lo que queremos representar.
Nos volvemos fanáticos de ideas preconcebidas, de ideales y de estereotipos que nos ayudan a clasificarnos y clasificar lo que nos rodea, somos seres que necesitamos explicar nuestra realidad para desenvolvernos en ella, necesitamos complejizarla para disfrutarla; y Firmín no escapa a ello pues, el vasto conocimiento adquirido, contrario al mundo en el que se desarrolla, lo mantienen en un ir y venir de emociones sobre lo que puede o no hacer.

domingo, 26 de febrero de 2012

Baila

Uno, dos, tres, sencillo es... una secuencia de pasos, dos toques repetidos, un paso largo y un repentino giro. Baila contigo, baila conmigo o baila solo; baila con o sin música, un loco siempre llamará la atención.
Baila por placer, cautiva con cada movimiento, desahógate, despeinate, rompe las reglas y haz unas nuevas. Cierra los ojos, flota sobre el piso, pero recuerda que este permanece ahí; siente cada nota, respira el calor de unas manos unidas por una canción, guarda en lo más profundo de tu memoria la melodía que haga cantar a tu cuerpo, que lo haga vibrar con esa emoción.
Qué mejor arte que el sentimiento que brota por cada poro al ritmo de su canción, qué mejor muestra de vida que desbordarse en ese momento de pasión.

miércoles, 22 de febrero de 2012

Sabores de la vida

Un pastel, una manzana, tal vez sólo un poco de lechuga o quizá una exquisita pasta; no siempre es fácil decidir el platillo ¿o si? ¿qué nos indica el sabor a elegir?. Tal vez un día triste necesite un panquecito glaseado de vez en cuando, aunque quizá un poco de brocoli nos recuerde la simpleza de lo real en un mundo imaginario.
Tú escoges el sabor de tu vida, el balance de tu dieta; puedes llevar una vida azucarada llena de los colores de esos deliciosos algodones de dulce que, sin embargo, terminarán por empalagarte a tal grado que quizá requieras un poco de agua para regresar a la realidad y enjuagar tus papilas gustativas. Algunos otros preferimos la simpleza de lo natural, las verduras y frutas que a pesar de todo su sabor nos recuerdan siempre esa realidad pura y neutral; si bien es cierto que también hay que saber escogerlos pues otros tantos prefieren ese sabor ácido de un limón fresco cual irritante primordial de la herida, combinándolo con todo aquello que les ocurre y por tanto, encontrándole la acidez a cada minuto de su existencia.
Habrá también paladares más finos que busquen lo exótico, lo deslumbrante y encantador de un platillo preparado por el mejor chef, pero ¿te digo algo?, esos platillos adornados y presentados tan originalmente no son más que la conjunción de los ingredientes simples de esta vida, mismos que no siempre dan los resultados esperados. Existen tantas opciones como tipos de gastronomía hay en el mundo, elige la que más te guste y disfruta de cada una en su justa medida porque recuerda que una dieta debe estar formada por porciones equilibradas de los diferentes alimentos; así que no te tortures, mira el buffet y escoge aquello que te dicte el paladar de tu corazón.

miércoles, 15 de febrero de 2012

Perdida

Sube, uno a uno, cual si fueran obstáculos infranqueables, el piso está mojado, resbaladizo, voltea al fondo y encuentra un lugar, como si este hubiera estado esperando expresamente por ella. Se sienta y entre los diversos colores, texturas, lentes (heredados quizá o parte de ella desde hace mucho tiempo) y diversos artículos que acaparan sus manos, se percibe un cierto aire de inocencia, de ese temor inevitable a lo que sucederá.

Ahora sabe que no debió haber salido, debió haber imaginado que esto iba a pasar y, sin embargo, al cruzar la puerta se sintió tan decidida, tan libre de ese antiguo refugio que al paso del tiempo se había convertido en prisión y cementerio de su memoria. Sabe que debió al menos haber anotado el número del vecino, aquel a quien ha visto contadas ocasiones y que sin embargo siempre tiene una sonrisa para darle, aquel que al mudarse le ofreció su apoyo en lo que necesitara; pero es que aun no lo asimila, es muy difícil cambiar nuestros hábitos de vida, pasar de ser una mujer independiente a una que de pronto se ve invadida por el pánico al desconocer su alrededor, una mujer que no puede distinguir entre frustración, desesperación o desconsuelo al darse cuenta de que ha olvidado aquello que hacía instantes había decidido hacer.

Empeorará con el tiempo, es su única certeza, consuelo o resignación, conoce cómo será el proceso, maldita manía o costumbre tal vez de tratar de explicarse todo, de entender las causas y consecuencias a su alrededor; y a pesar de ello, el desconocimiento de cuánto tardará, la sola idea de saberse atada a su refugio por temor a olvidar el camino de regreso, va convirtiendo paulatinamente su vida en un triste andar, en la desesperanza de no tener un objetivo más en el camino, una meta a la cual llegar.

El continuo roce de sus manos con la bolsa de plástico le ha dejado los dedos enrojecidos, cuestión que se exacerba con el frio clima matutino, pero ella parece no percatarse de nada, ensimismada en sus pensamientos dirige una mirada perdida a quien frente a ella la evade y hasta hace comentarios burlescos sobre su percibida locura.

Esta consiente de todo lo que pasa a su al rededor, escucha las burlas de los jóvenes que la acechan, pero ya no le importa pues, muy a su pesar, sabe que dentro de poco no recordara ni una palabra de ello, así como ha olvidado aquello que deseaba hacer, así como ha olvidado el camino de regreso.

Se levanta y ante ella se abre un pasillo conformado por quienes la rodean, como si su aparente estado de ‘locura’ (así la llaman ellos) fuese a contagiarse al más mínimo roce. Un chirrido de llanta, el autobús frena súbitamente, casi cae en el suelo mojado, pero ni todo el olvido la ha alejado de sus antiguas costumbres, de esos reflejos naturales entrenados con el tiempo; tiempo, ahora lo tiene de sobra ¿el problema?, ya no es consciente de ello.

domingo, 12 de febrero de 2012

Una tarde en compañía

Frío que cala los huesos, que nos hace buscar el rincón más cálido del que podamos disponer para acurrucarnos, aquel en el que podamos refugiar la nostalgia que inevitanlemente acompaña nuestros pensamientos en tardes nubladas, rodeadas de soledad.

Una rata que recuerda todo lo humano que puede llegar a ser el más puro sentimiento de pertenencia, un solitario asesino que evidencía las manías que todos podemos compartir; historias paralelas cuyo único punto en común es, sin embargo, la inocencia e ingenuidad que a todos nos es conocida y que termina por romper con los más añorados deseos del corazón.
Entrañable compañera es la imaginación, enemiga a veces y cómplice otras, fuente de palabras, imágenes, sentimientos y hasta espejismos que nos trasladan a mundos no tan lejanos a nuestra realidad. ¿Puede una rata desentrañar los más profundos temores humanos? ¿puede conmovernos y revelarnos nuestros porpios defectos y necesidades frustradas? ¿puede un asesino solitario acompañarnos y llenar los vacíos del corazón?.

Gotas de lluvia corren por la ventana, empapando cada hoja, diluyendo cada letra escrita con tinta de verdaderos escritores, aquellos que más que historias rígidas parecen contarnos historias abiertas, relatos en los que más que lectores nos volvemos cómplices, personajes y narradores. Finalmente, un libro es siempre el viaje de aquellos que no pueden tomar el tren.

miércoles, 8 de febrero de 2012

Dos extraños

Heme aquí, entre un montón de hojas apiladas sin sentido alguno, cual torres que al más mínimo movimiento se derrumbarán una tras otra; aquí entre mil cosas que aprender y entre el temor de no poder cumplir con ellas como realmente se espera de mi, pero, ¿qué es en realidad lo que se espera de mi? ¿acaso no estamos siempre como perseguidos por algo?¿acaso no te percatas de tu propia persecución?.

La ventana esta cerrada, fría; al frente la gran avenida, con el vaivén de los autos y quienes corren al trabajo, quienes se miran indiferentes o hasta eso han olvidado, quienes ni siquiera admiran ese paisaje urbano que en las primeras horas de la mañana nos ofrece un hermoso espectáculo. Eso de nada sirve a quien como todos, se dirige esquivo hacia un punto específico, un destino predeterminado, sin percatarse de quienes lo acompañan en el viaje, y cuando logras hacerlo y esbozas una sonrisa pareciera que al menos has cambiado el instante de alguien más, lo has sacado de su ensimismamiento y le has recordado que hay otros a su alrededor.

¿Qué hace falta? Sólo dos personas, dos entes dispuestos a hacer uso de aquello que nos distingue del resto del mundo animal, de esa capacidad de habla, interacción y pensamiento razonado. Un hombre, una mujer, han hecho a un lado los prejuicios, conversan cual compañeros de hace años, cuando alguien que los escucha a la distancia, se da cuenta de que acaban de conocerse, sin embargo, eligieron la opción de utilizar su viaje al lado de alguien más en lugar de ignorarse mutuamente.

Vaya que si somos complejos los seres humanos, si no hace falta más que un hecho cotidiano para conocer a una persona y podríamos sorprendernos de todo lo que podemos aprender al lado de ella, no siempre será agradable, ¿pero acaso todo en esta vida lo es?, siempre podemos utilizarlo para aprender o no algo nuevo, he ahí la elección. Alguien dijo alguna vez: sonríe y verás lo divertido que resulta ir por la vida desentonando con los demás.

domingo, 29 de enero de 2012

Cambio de estación

Cero y van dos yas, ahora no odias, no hay rencor, solo una profunda decepción. Duele y nadie mas que tú puede entenderlo, nadie mas que tu lo siente. Otra oportunidad y otro adiós repentino, los mismos pasos que hoy no caen en el olvido. Esta vez es diferente: sigues siendo vulnerable, sigues siendo tú, confiada, sincera, torpe y fugaz, ¿la diferencia? ahora sabes despedirte, regenerarte sin abstraerte de tu realidad, sabes afrontarlo con una buena cara y las notas suficientes en tu libreta de viaje.

Y te preguntan que ¿por qué tienes que sonreir siempre? ¿acaso hay alguna razón para no hacerlo?. Hoy te vas con todo lo que trajiste, los cielos cambian y el mio ya no será el mismo, las hojas caen, el pasto se renueva después del crudo invierno; la piel se regenera, no olvidará jamás las gotas que le devolvieron la vida ni mucho menos el calor que le recordó su función, pero ahora es más resistente, tal vez no pueda enfrentar del todo el fin de invierno sin un buen abrigo, pero sabrá como cubrirse para que al regresar el sol pueda nuevamente desprenderse de él sin temor a disfrutar de lo que la rodea.

Hoy me dices como soy, sin palabras rebuscadas, sin frases pensadas con anterioridad, hoy me describes en la más completa tranquilidad y en mi más completo desconcierto, hoy te das explicaciones sin llegar a comprenderme, ¿para que se necesitará más valor, para afrontar las causas o para aprender de las consecuencias? ¿para culpar o para aceptar el error propio?. Hoy simplemente te digo adiós.

lunes, 16 de enero de 2012

Vacío


Un hueco en el espacio: el vacío, la nada, ese espacio al que tanto tememos y esperamos con ansias durante largo tiempo; el que no sabemos enfrentar, ni de dónde provino, solo sabemos que cuando llega es cuando más susceptibles nos encontramos, cuando no tenemos certeza alguna de cómo enfrentarlo.

Oscuridad ¿qué es la luz si no tiene a su contrario?, ¿por qué nos enseñan a temerle? ¿por qué aprendemos a huir de ella? finalmente estamos hechos para adaptarnos, las pupilas se dilatan y sin embargo nuestra mente no lo asimila, nos juega malas pasadas trayendo del recuerdo nuestros miedos e inseguridades en lugar de hacernos disfrutar la nada, el centro, la fuente y fin del color. Un agujero en la luna, ondas en el agua, lluvia en el calor y esa soledad que siempre está contigo. Hasta tu sombra se ha ido, ¿cobarde? no, simplemente no tiene razón de existir.

El sabor y el sin sabor, ¿qué es uno sin su contrario?¿acaso es que todo debe tener un complemento? ¿por qué no simplemente disfrutar de la especificidad, de la unicidad o simplemente de la diversa percepción de las cosas?.